La prostitución de un sistema

No queda ni la más remota duda de que en Estados Unidos impera un sistema político que resulta un verdadero bochorno para nuestra humanidad, defendido a ultranza por sucesivos gobiernos que consideran a su país como el ombligo del mundo, sin el cual no es posible vivir. Claro, lo que no es posible es vivir en paz con su existencia. Tampoco es posible en breve tiempo y espacio mencionar los actos tan repudiables como invasiones, guerras, armamentismo, injerencias, robos a naciones soberanas, golpes blandos, uso de armas prohibidas, bloqueos genocidas a países que no quieren obedecerlo, maridaje vergonzoso con gobiernos corruptos que lamen el piso por el que camina el imperio, servir de destino seguro a toda crápula como bandidos, mafiosos, torturadores, y otros “honorables” del mundo.

Y es tan prostituido –como he mencionado- que el germen de la maldad se cobija hasta en su mismo territorio, haciendo daño a los propios estadounidenses sin culpa de los desmanes que imperan por obra de un sistema en metástasis. Vea usted unos pocos ejemplos: al anciano presidente Biden ya lo han acusado por su mezquindad por haber otorgado solo 700 dólares a las personas que perdieron sus hogares por los incendios causados en una zona de Hawai, mientras que, al mismo tiempo, quiere enviar otros 20 mil millones al régimen de Ucrania, engrosando así los mil millones mensuales de financiamiento que le otorga.

Robert F. Kennedy Jr., candidato a la presidencia de Estados Unidos ha asegurado que el Pentágono invirtió una enorme cantidad de dinero en la creación de armas biológicas las que, como se conoce, están prohibidas, afirmando además, que su país posee ese tipo de armas en laboratorios de Ucrania, y finalmente advirtió, valiéndose de argumentos científicos, lo que el mundo conoce, es decir, “que podían tener un alcance “muy, muy espantoso” subrayaba. Es evidente, por tanto, que lo que se gasta en armas tan mortíferas podía ayudar e incluso resolver definitivamente los problemas que padece el amplio segmento de gente en materia de vivienda, pobreza y otros males, incluyendo a aquellos seres que tienen que dormir en las calles en el país más rico del mundo.

Otro ejemplo desastroso es el problema, al parecer insoluble, de las armas de fuego en manos de la población. Se presiona por acá y por allá, se levantan voces de gente cuerda que lucha por resolver o en otro caso al menos aliviar la situación, pero a la vez se  alzan, retadores e insolentes, aquellos que no le importan los 474 tiroteos masivos en lo que va del presente año, donde han perdido la vida hasta el espantoso número de 28 mil 296 seres humanos. Todo sucede porque el poder económico de la sacrosanta Asociación del Rifle es, sencillamente, un poder que está por encima de los sucesivos gobiernos yanquis y no quiere perder un solo dólar con limitaciones legales. Por tanto, seguirán las muertes y el sufrimiento de tantas y tantas familias de aquel país autodenominado líder de los derechos humanos y la democracia.

Y qué decir, del fenómeno Trump que, por sí mismo, constituye un verdadero bochorno ante el mundo, la misma bestia que se burlaba del cambio climático y de la pandemia de la Covid19, el que mentía como practicando un deporte, el que se encuentra en un sinnúmero de acusaciones de todo tipo incluyendo el acoso sexual; el que, ante el sufrimiento del pueblo de Puerto Rico por los daños que había ocasionado un ciclón, se limitó en expresar su ayuda lanzándole rollos de papel sanitario,  ya sabe usted en qué sentido lo hizo. Y muchos insultos más a la dignidad de muchos pueblos que lo denunciaron. Pero queda mucho más, digamos por ejemplo, la gran amistad que se le profesa al régimen de Israel que asesina a infelices palestinos y recibe el beneplácito perenne de EE.UU. tal como lo hace hoy el actual presidente Biden.

Ese, y no otro, es el sistema prostituido imperante en aquel país, donde el dinero es el objetivo, y no valen  sentimientos humanos de solidaridad y fraternidad.

“Ninguna pluma que se inspire en el bien, puede pintar en todo su horror el frenesí del mal”. José Martí

Autor

  • Silvio José Blanco Hernández

    Silvio José Blanco Hernández. Colaborador del Portal de la Radio Cubana. Destacado y multipremiado periodista, escritor, asesor y analista de información. Es autor de libros como "La radio, técnica, arte y magia", y "Los programas informativos de la radio... Y algo más", entre otras obras y materiales investigativos con importantes aportes metodológicos al medio radial.

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