Caminé con ella a lo largo de la Avenida de los Mártires, conocida popularmente como el Paseo. Es su camino habitual, del periódico Escambray a Radio Sancti Spíritus, de una redacción a la otra. Su palabra aliviaba el sol. Y me fue contando de los personajes, de las historias y curiosidades de la Villa del Espíritu Santo, la materia habitual de su trabajo.
Lisandra Gómez Guerra es Licenciada en Periodismo por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (2008), Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sancti Spíritus José Martí (2013) y Doctor (así en masculino reza el título expedido) en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana en 2017.
Parecería demasiado para su cuerpo grácil, para su ánimo inquieto; pero a Lisandra no le va ningún peso, ninguna pose. Dispuesta siempre a tender una mano, a tomar la adarga con dulzura, pero con firmeza. Radiaciones se gasta el privilegio de intercambiar con una de las comunicadoras más polivalentes y talentosas del país.
“Llegué a la Radio en septiembre de 2008. Fue mi pedido al egresar, y desde que puse un pie, me dieron como sector Cultura. Lo agradecí porque siempre me ha gustado todo lo relacionado con las artes: fui la típica niña que declamaba, bailaba, hacía teatro en las escuelas… pero, durante todos estos años, he escrito de todo, como es lógico, por las propias dinámicas del medio».
“Entré a trabajar con la habilitación de directora de programas de radio y locución. Mi primer programa fue uno dedicado al adulto mayor que yo misma creé, Estoy como nunca se llamaba. Estuvo varios años en la parrilla de programación. En 2018, asumí la dirección del noticiero estelar Al día, hasta hoy. He dirigido como sustituta el resto de los espacios informativos de Radio Sancti Spíritus”.

- ESCUCHEMOS esta producción de Radio Sancti Spíritus con guion y dirección de Lisandra Gómez Guerra, que mereció el Premio Nacional de Periodismo Histórico 2025, en el apartado de radio
El micrófono, las pantallas, el papel…
Oralidad y escrituridad son ramas complementarias en su labor profesional. Los lectores reconocen su marca, lo mismo en el espíritu plural de un reportaje que en la voz analítica de un artículo. A la temática femenina ha dedicado más de una investigación. De su patio a todo el archipiélago, el centro de Cuba se asoma y justiprecia en sus letras.
“El periódico Juventud Rebelde llegó a mí en 2013, tras un período inestable de la figura del corresponsal. Ubicar a Sancti Spíritus en sus ocho páginas siempre es un reto. Con el periódico Escambray, mi relación viene desde estudiante: hice mis prácticas allí, además de que somos vecinos. Ya egresada, colaboré un par de veces, hasta que en 2016, su entonces director, Juan Antonio Borrego me propone asumir la responsabilidad de la página cultural. Por años en ella escribió Manuel Echevarría Gómez, uno de los periodistas dedicados a la cultura más completo que conozco y, luego Gisselle Morales, otra periodista que también admiro mucho. Dije que sí, creo que me gustan los retos y bueno desde entonces, ahí estoy”.
¿Y la radio? Volvemos a la radio, incluso al universo audiovisual. A sus desafíos en un mundo hipercomunicado, a su misión de tocar a la gente, de narrar la novela del día a día…
“Mira, la radio lo es todo. No sé hacer un trabajo sin escuchar su paisaje sonoro. Y siento que eso le hace falta mucho a nuestra radio cubana, contar historias desde lo más cercano de su entorno. Escucho que, por la propia inmediatez, publicamos a veces en strike, como yo digo. Son grandes textos, pero dejamos atrás la realización. La radio es sonido y ahí está su más sincera manera de enganchar, seducir, enamorar».

“El periódico Escambray me ha dado la posibilidad de hacer audiovisuales, un mundo mostrado por el santiaguero Dayron Chang Arranz, ya que me invitó a la realización de tres series con él; creo que es uno de los profesionales más integrales de nuestro medio. Con sus enseñanzas, mis eternas ganas de hallar, innovar y mi realizador estrella, Alien Fernández Martínez, me aventuro a hacer esos materiales que no solo han sido publicados en el canal de YouTube de Escambray, sino incluso en la televisión nacional”.
La sociedad cubana anda urgida de ponerse en el fiel, tiene sed de muchas respuestas, necesita entrarse en la dermis y en las venas. Una profesional de su altura, tiene voz para opinar sobre la agenda pública y la agenda mediática, sobre los temas que merecen y merecerían la atención.
“La llamada agenda pública tiene que ser la columna medular de nuestra radio para que las audiencias, con muchas informaciones en las manos, sigan creyendo, apostando en el centenario medio. Para ello, hay que dejar a un lado anquilosadas rutinas, acomodamientos, compromisos con fuentes y directivos, e ir a escudriñar a la Cuba profunda, a las historias que, aunque parezcan cotidianas, son los trazos de las múltiples realidades de esta nación.
“Y está bien que entrevistemos al campesino que ganó un premio nacional por obtener la mejor vega del año, pero… ¿Cuánto no tiene que contar el guajiro que aún trabaja la tierra con sus bueyes porque le ha sido imposible obtener un tractor… o el custodio que atiende a su nieto, porque los padres emigraron?”.
La imagino ahora mismo por toda la Avenida de los Mártires. La imagino entrar al estudio. Es el cotidiano andar de Lisandra Gómez Guerra por la Villa del Espíritu Santo, calzando los zapatos de su gente.


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