La Radio Cubana aspira a mucho más
Superación de traductores de sitios digitales de emisoras
En el año en que la Radio Cubana festeja sus nueve décadas de vida, bienvenida sea toda iniciativa o idea dirigida a perfeccionar y mejorar sus mensajes comunicativos y espacios, y ponerlos al alcance cada vez más de un mayor número de públicos, tanto fuera como dentro de nuestras fronteras geográficas.
Para ganar a pensamiento esa guerra mediática impuesta desde el exterior, a la que acá le hacen el juego algunos apátridas o mercenarios, están -junto a decenas de publicaciones escritas y la televisión con sus telecentros- unas 96 estaciones de radio y más de 80 sitios digitales, la mayoría de los cuales tienen sus versiones en inglés.


Mañana de sábado. Un sábado cualquiera: caluroso y agitado en el extremo austral de la provincia cubana de Camagüey. Como suele ocurrir espontáneamente en las regiones costeras –siempre empapadas de sal y salitre- el Sol y el Mar pactan un duelo de policromías e intensidades, que cobija a toda la gente laboriosa del municipio de Santa Cruz del Sur.
Convengamos primero: La prensa, por su propia esencia, debe ser revolucionaria. Y en el afán de agregar un nuevo término, «Periodismo Revolucionario» (PR), se corre el mismo riesgo que genera la irrupción del periodismo investigativo cuando se plantea que la investigación es inherente al ejercicio de la profesión.
La olla ya tiene presión. El olor a frijoles negros sazonados con ají pimiento y ajo se siente desde el portal. El mortero está sobre la mesita en la cocina junto a la radio. Bertha no se pierde ni un capítulo de la novela. Desde que su esposo compró por el trabajo el equipo marca VEF de origen alemán, prepara el almuerzo todos los días escuchando la señal sonora. En 3 kilómetros a la redonda, la familia Pérez Delgado fue una de las primeras que tuvo una radio en los años 30 del siglo pasado.