Un rostro que hay que escuchar: Josefa Bracero Torres
A través de las páginas de sus obras, vivimos los medios desde adentro; en particular, la radio. Eso solo se logra cuando hay un conocimiento profundo sedimentado durante años de cotidianidad en cada medio, además de un rastreo de investigación que, sobre rieles científicos, encauce a mejor fortuna la base empírica acumulada.



La conocí en 2016, cuando ingresó en la sección de Crítica e Investigación que yo presidía, de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac); era de televisión, pero había entrado al Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) al frente del grupo de investigaciones sociales de Radio Rebelde, entre los años 2003 y 2005.
Mientras el cinema colmaba el tiempo de aquellos que se asomaban al mundo a través de las imágenes y perseguía afanoso al sonido para completar el espectáculo, la radio espantaba el silencio con la palabra, la música y los efectos. Así comenzaba una singular relación entre dos medios que se disputaban la atención de públicos diversos.
1974 metros sobre el nivel del mar, es la altura máxima que alcanza Cuba: el Pico (Real del) Turquino; en 1915 se registra el primer ascenso a su cumbre.