Premio internacional a Rosita Fornés: Sencillamente Rosita
Qué difícil se hace escribir sobre una persona, de la que tanto se ha hablado no sólo en Cuba sino en el mundo. Ese universo que ella logró conquistar con talento, versatilidad y eso que según ella me dijo un día, llaman ángel, —porque siempre al verla en un escenario, a través de la pantalla o personalmente, le caía bien a la gente.—
Por eso, y lo confieso con mucha humildad, me atreveré a expresar mis sentimientos, sobre esta persona, sin cuyo nombre sería imposible escribir aunque fuese una sola cuartilla, de la rica y prominente historia de la radio y la televisión en Cuba.
Insoslayable decir aquí, con la síntesis a que nos obliga el espacio, de sus méritos artísticos, desde que debutó, con sólo 15 años, el 12 de septiembre de 1938 en la Corte Suprema del Arte, histórico programa que animaba José Antonio Alonso, en la CMQ Radio, la primitiva de Monte y Prado, con aquella milonga La hija de Juan Simón que le acompañó a la guitarra el andaluz Manolo Tirado.


Tuve el alto privilegio de conocerlo un día cualquiera de la década de los ochenta, durante mis asiduas visitas a la emisora CMHW de Santa Clara, conocida por sus grandes aportes al trabajo radial del país como
Lo conocí a mediados de la década de los ochenta cuando se desempeñaba como técnico de grabaciones en la productora de programas dramatizados Radioarte y después en Radio Rebelde. Y puedo asegurar que con su esfuerzo, sus deseos de superación y su talento, se convirtió rápidamente en alguien que se ganó un profundo respeto, como especialista y hombre de radio. De procedencia muy humilde, hijo de Esther del Amo Calzas y José Lupicinio Vidal Téllez (fallecidos) familia que le legó el tesoro más preciado: el amor al trabajo, la honradez y el altruismo.