Antonio Palacios: De su mano debutaron muchas glorias de Cuba

Pero quién era en realidad Antonio Palacios Espejo. Nacido el 18 de julio de 1890, en Granada, la Patria chica de Federico García Lorca, el poeta y una de las voces más altas de la literatura española, asesinado vilmente asesinado en la tierra andaluza que lo vió nacer.

Palacios procedía de una familia española de tradición artística. Fue dirigente sindical desde muy joven. Siendo adolescente, en 1904, figuró entre los fundadores del, primer sindicato de electricistas de Barcelona.

Por esas cosas que tiene la vida, de pequeño nunca soñó en continuar los pasos familiares. Pero eran tiempos muy difíciles. Llegó a un escenario con 18 años y fue por una circunstancia especial e inesperada. Se estrenaba una obra y como uno de los actores principales no podía actuar por presentársele una repentina enfermedad, ante esa situación aceptó sustituirlo a cambio de una cena.
Pero la obra resultó tener un éxito total y él se quedó hechizado con lo que había logrado en la obra Cada oveja, que así se llamaba. A partir de ese día no saldría jamás del escenario para dedicarse por entgero a la actuación y a la dirección de actores.

Ya para principios de la década del veinte, se había hecho de un nombre como actor y exactamente en 1923 le vendría la fama con la obra Doña  Francisquita. Con el personaje de Cardona que asumió en esta obra, logró consagrarse no solo como actor, también lo hizo como cantante. 

Paralelamente fue llamado repetidamente para actuar en el cine y no solo en España, también en México. Actuaría al lado de importantes figuras del celuloide como Lina Yagros, Antonio Monplet, Aerturo de Córdova, Tito Guizar, Sara García, Dolores del Río, entre los más importantes.

Llegó a ostentar el cargo de Delegado del Sindicatote Actores de España. Al producirse la Guerra Civil en España dirigió igualmente la Unión General de Trabajadores de Cataluña y participó en la dirección del Partido de Izquierda Republicana de Barcelona.

Fueron momentos muy difíciles que no le impidieron continuar trabajando, a favor de la República, en múltiples actividades relacionadas con la especialidad que dominaba, desde la cultura… Creación de bibliotecas, grupos de aficionados al teatro para llevarlos a los frentes de batalla donde los guerrilleros combatían y también a las ciudades que resistían los ataques del enemigo.

En 1939, terminó la guerra civil española, con la derrota de La República y al igual que miles de compatriotas, Antonio Palacios tambien sufcrió prisión en un campo de concentración. 

Al igual que muchos españoles, se dirigieron a América y para orgullo nuestro, él, al igual que otros decidieron quedarse en Cuba.

Precisamente a Cuba lo ligaba un sentimiento muy particular. Porque la había visitado por vez primera en 1912, ocasión en que actuó en el Teatro Payret. En aquel momento no podía imaginar que la tierra que un día lo recibió fugazmente en gira artística, sería su refugio definitivo para explayar todo su talento artístico.

A partir de 1940 que llegó a la Habana, trabajó en varias emisoras de radio de la época, la más importante, la CMQ.
Aquí se inició en el género lírico que llegó a dominar como pocos y el cual lo consagraría sobre un escenario como actor y director. Muchos de nuestros más afamados artistas, debutaron guiados por su talento. Entre ellos, nuestra Rosita Fornés, quién ha reiterado:

— Ese es mi padre artístico… Un día se me presentó solo.

—  Perdóname, dijo, que te interrumpa, estaba esperando que terminaras de ensayar. Yo soy Antonio Palacios, te he observado y me gusta mucho como tu cantas. Te gustaría cantar una zarzuela o una opereta. Enseguida le contesté que sí, toda la vida he sido audaz.

Recuerdo que Palacios me dice — Estoy haciendo una temporadita corta en el Teatro La Comedia y quisiera que me hicieras El asombro de Damasco.

Respondí — si usted cree que yo lo puedo hacer, yo lo hago. Me lo montó y debuté con Miguel de Grande y con Pedrito Fernández que sabía mucho de ese género.

Y agregaba Rosita— Antonio palacios tenía un elenco muy bueno formado. Ahí es donde empiezo a hacer género de zarzuela y de opereta.—

Al lado de grandes figuras de nuestra cultura como Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Rodrígo Prats, entre otros, continuó desarrollando el género lírico en nuestro país. Con estos grandes maestros trabajó e hizo debutgar a quienes devinieron en grandes figuras, entre ellas, a Rosita Fornés

De esta época son los estrenos de «Luisa Fernanda¨¨, La del manojo de rosas», «El Asombro de Damasco» y otras que fueron presentadas en los teatros Martí, Payret, Principal de la Comedia y Campoamor, entre otros, escenarios donde trabajó Palacios, al lado de las más importantes figuras del teatro lírico nacional.

Personas que vivieron la época y que eran asiduas al  Teatro Payret, en el entorno de la conocida hoy, como La Habana Vieja, mantienen en su memoria las grandes temporadas de zarzuelas que se presentaban, tanto españolas como cubanas, entre ellas obras de Ruperto Chapí; La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón; Doña Francisquita, de Federico Romero y Amadeo Vives y Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig. Los intérpretes principales de estas funciones fueron Rosita Fornés, María de los Ángeles Santana, Sarita Escarpenter, Alba Marina, Gladys Puig, María Remolá, Ana Julia, Armando Pico, Ramón Calzadilla, Humberto Diez, Antonio Lázaro, que fueron dirigidos indistintamente por el veterano tenor y actor español Antonio Palacios, Miguel de Grandy, Félix Guerrero, Fabio Landa y el maestro Gonzalo Roig, que presentaba la versión definitiva de su obra cumbre, de Cirilo Villaverde, su Cecilia Valdés.

Palacios, fue fundador de la televisión en Cuba en el último trimestre de 1950. En este medio se desempeñó en una multiplicidad de especialidades. Fue locutor, guionista, productor, director y actor, trabajo que compartió además con programas de radio por tal motivo le fueron otorgados varios reconocimientos por su contribución al desarrollo del arte y la cultura nacional.

Trabajó en la radio, la televisión y el teatro hasta los últimos días de su vida. Todavía en el Municipio de San Miguel del Padrón donde residió desde 1958 hasta 1972 que falleció, lo recuerdan con mucho cariño, porque unido a su trabajo en radio, televisión y teatro, convirtió su casa en un centro cultural de aficionados al arte, al igual que había hecho antes en España, durante los  años de la Guerra Civil. Allí desarrolló el teatro comunitario en su barrio habanero.

El último programa que hizo en la radio fue Radiorama en Radio Liberación, Cuentan que salió al aire al día siguiente de su fallecimiento acaecido el 2 Marzo de de 1972. Tenía 81 años de edad y 64 de una vida plena dedicada al arte, por asombrosa coincidencia, la mitad en España, su patria por nacimiento y los últimos 32 años en Cuba su Patria por adopción y por el cariño y gratitud de sus compañeros y del pueblo de Cuba, el que le debe tantos momentos de sano entretenimiento con obras que a la vez enriquecieron la espiritualidad.

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