Para Luis Carbonell
Se fue el juglar, nuestro acuarelista, el que pinta con sus manos y la voz el verso inigualable. Ya no está físicamente el amigo, es muy honda la consternación… pero nos deja su recuerdo que se traduce en el arte depurado, que acompaña a varias generaciones desde la década del cuarenta del siglo veinte.
Sí, la voz de matices sorprendentes de Luis Carbonell, es una simiente que germina en raíces profundas que se funden en el habla popular del cubano.


Desde hace 53 años, Radio Habana Cuba recorre el mundo trasmitiendo la obra de la Revolución Cubana con un colectivo de artistas, periodistas, locutores, directores de programas y realizadores de sonido, que llevan a los más intrincados rincones del orbe, en ocho idiomas, la programación informativa, cultural, científica y deportiva de la mayor de las Antillas.
Llegué a la emisora por primera vez en el segundo año de la Universidad. Como todo estudiante de periodismo, viví y sufrí las ilusiones y las ganas de hacer que nos atacan por esos años de la vida, y gran parte de ellas fueron en la otrora Radio Güines, devenida, luego de la última división político administrativa,
Unas de las proezas laborales y tecnológicas más relevantes en la historia de Radio Morón fue la trasmisión de toda la programación desde los campos cañeros, por primera vez en la historia de la radio cubana, como aporte del entonces Instituto Cubano de Radio, Delegación Camagüey, a la movilización del pueblo para la V Zafra del Pueblo.
Una mañana, estábamos en la CMQ, grabando un capítulo de Leonardo Moncada. Los programas se hacían en vivo; algunos se grababan. Yo conservo memorandos, en los que me notificaban que “tal día a tal hora usted tiene grabación de Divorciadas”, que era una novela que se trasmitía a las once y media de la mañana.