El Moncada, la víspera
El 25 de julio de 1953 el pueblo de Cuba se abatía en la desesperanza. A dieciséis meses del cuartelazo traidor de Fulgencio Batista, el tirano se sentía seguro bajo la tutela imperialista; la nación, por su parte, parecía sufrir un letargo marcado por la incertidumbre y el desconsuelo.


«Pinar del Río fue hasta el triunfo de la Revolución la provincia más pobre de Cuba. Sus tierras eran propiedad de grandes latifundistas. En ninguna otra provincia de nuestro país aparceros y arrendatarios pagaban cifras tan altas por su uso. Muchos debían entregar como mínimo el 30 % de sus cosechas. Era conocida como la Cenicienta de Cuba. Como ya les conté una vez, años después del triunfo revolucionario, un estudiante de Medicina me dijo: «Ya no es la Cenicienta; ya es la princesa».
Las redes sociales se transformaron en un componente inevitable de la vida en línea, por lo que gran parte de las empresas se decidieron a admitir su uso personal en la oficina.
En 1722 surge el Colegio San Basilio Magno (Santiago de Cuba) y en 1728, la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana. El Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio queda abierto en 1773. Fue una tríada imprescindible para la gestación intelectual de la nación.
Cualquier persona, con un mínimo de sentido común, se percata fácilmente de la gran farsa que significan las elecciones en los Estados Unidos; sin embargo sus presidentes, ideólogos, y personajillos de poca monta, continúan obstinadamente haciendo ver al mundo que ellos son los que disfrutan una democracia ejemplar.