Elecciones y democracia USA

Y lo enarbolan como si los pueblos del mundo fueran un grupo gigante integrado por subnormales. Y en el colmo de la desfachatez arremeten contra cualquier país argumentando que no hay democracia.

Cómo es posible si tenemos en cuenta que las elecciones en aquel país constituyen otro material de consumo como cualquier otro, porque se compra y se vende, grandes empresarios otorgan sus dádivas a su  candidato  para recibir en cambio favores que hagan aumentar sus ganancias; por tanto, es la aristocracia la gran señora triunfante, porque obviamente no es ni siquiera la clase media la que tiene derecho a entrar en tal entramado, ¿por qué?, simplemente porque no dispone de caudal económico suficiente.

Así son las cosas que caracterizan el sueño americano. Todo es falso, todo es hipocresía, es como un show donde los ricos ganan y los pobres ejercen el único derecho que se les autoriza, es decir, ser observadores pasivos.

Otra de las grandes manchas del sistema electoral quedó demostrada en las últimas elecciones. Es perfectamente posible que un candidato gane las elecciones  aunque haya obtenido mucho menos votos que su adversario (a).

Pero también mediante una trampa politiquera o «pucherazo», término acuñado en la etapa que barrió la Revolución Cubana. Recordemos el caso de George Bush, que triunfó mediante una trampa inaudita protagonizada en el país de las libertades democráticas y los derechos humanos.

El propio José Martí,  tras describir brillantemente todo el proceso y adentrarse en la etapa propagandística donde todo vale, dijo: «A partir de ese momento, el cieno sube hasta los arzones de las sillas. (…) Se vuelcan cubas de lodo sobre las cabezas. Se miente y se exagera  a sabiendas. Se dan tajos en el vientre y por la espalda. Se creen legítimas todas las infamias. Todo golpe es bueno, con tal que aturda al enemigo».

 

 

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