Fidel, también nuestro colega
Como todo el pueblo, los periodistas estamos también de duelo. El mismo sentimiento de pérdida enorme que cubre el país, también nos ensombrece. Algo más, sin embargo, incrementa nuestro pesar. Los miembros de la Unión de Periodistas de Cuba tuvimos en Fidel al más atento de nuestros interlocutores. Siempre dispuesto a oírnos; a estar presente en nuestras deliberaciones. ¿Cuándo no nos comprendió? ¿Cuándo nos quitó la confianza?


En noviembre de 1991 tuvo lugar un paréntesis muy bello de nuestra historia reciente: el Primer Congreso Pioneril. Aquellos niños que entonces fueron delegados hoy son hombres y mujeres que aportan a su país y guardan recuerdos especiales del momento, aunque quizá ninguno con tanta vehemencia como lo hace Yunersy Hernández Aprea (Yuny, así todos le dicen).
La triste noticia disemina un hálito de dolor en Cuba y entre quienes sin ser cubanos admiran el proyecto revolucionario en la mayor de las Antillas. Cuando se trata de seres cuya grandeza desborda las fronteras geográficas y del tiempo; cuyos aportes al bien global han sido inconmensurables, cuesta mucho aceptar su desaparición física.
Murió Fidel. La tierra fértil acaba de recibir la simiente de un prontuario de ideas y principios, un legado de resurrección de la vocación humanista y solidaria de un líder que condujo a su pueblo por los senderos de invictas batallas.
La noticia del fallecimiento del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, inundó las redes sociales, donde miles de usuarios mostraron sus respetos y realzaron la figura del luchador antimperialista.