El humor en Cuba mueve los caracoles

Pensemos el humor en Cuba es el título del panel que, en el contexto del espacio Moviendo los Caracoles, tuvo lugar en la sala «Caracol» de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), para debatir acerca de los problemas objetivo-subjetivos que influyen en la realización y concreción de espacios humorísticos en el teatro, la radio, la televisión y el cine.

El panel estuvo moderado por la doctora Sahily Tabares, profesora titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, e integrado por el primerísimo actor Enrique («Kike») Quiñones, rector de la Universidad de las Artes (ISA), y por el periodista y humorista gráfico Ismael Lema, director-editor del periódico Palante. 

Las palabras de presentación las pronunció la doctora Tabares, quien –además– preside la sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, auspiciadora de dicha actividad.

La también crítica artístico-literaria y periodista cultural comenzó su puntual introducción con la cita de un pensador heleno estrechamente relacionada con el tema que nos convocara, y con posterioridad, se refirió a los indicadores teórico-conceptuales, metodológicos, éticos y estético-artísticos sobre los cuales se estructura la disciplina que nos ocupa, y cuya cientificidad y artisticidad no admite la más mínima discusión.

Por otra parte, insistió en la acuciosa necesidad de articular o establecer «alianzas responsables» entre los espacios humorísticos mediáticos, el Centro Nacional Promotor del Humor, la UNEAC, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), y la Facultad de Comunicación de la capitalina Alma Mater.

Acto seguido, Quiñones y Lema fundamentaron sus criterios teóricos y puntos de vista prácticos acerca de tan polémica línea temática, y más adelante, señalaron los antecedentes históricos del humorismo criollo, el cual tiene su génesis en los bufos del teatro vernáculo, extendió su radio de acción al arte radiofónico con dos espacios emblemáticos: La Tremenda Corte (Castor Vispo) y Alegrías de Sobremesa (Alberto Luberta Noy), y a la televisión, que —en un momento determinado— llegó a tener en el aire 5 audiovisuales dedicados al humor; espacios, que lamentablemente se han perdido de la parrilla de programación de la pequeña pantalla como consecuencia de las más disímiles razones.

Otra pérdida similar aconteció con el humor cinematográfico, ya que, en la actualidad, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) no incluye en sus planes de trabajo comedias, que tanto gustan a los cinéfilos cubanos.

Entre otros temas de palpitante actualidad, los expositores destacaron —con letras indelebles— las sólidas bases científicas (relación dialéctica pensamiento-lenguaje) y estético-artísticas en que se sustenta el humor que se lleva a los medios masivos de comunicación, ya que esa disciplina es consustancial con la personalidad básica (concepto antropogénico) de la población mestiza, que vive, ama, crea y sueña en la mayor isla de las Antillas, y se nutre del delicioso «ajiaco» multi-étnico-cultural que, según el sabio don Fernando Ortiz (1881-1969), «nos define como nación y como pueblo».

Y, además, se ponderó la función básica indispensable que desempeña el humor gráfico (Palante, DDT, Melaito) en la consecución de los objetivos que persigue, no solo como arma de defensa de la Revolución, sino también como espacio idóneo para la crítica social, humana o de otra índole, porque sin ese ingrediente esencial el humor pierde su razón de ser, ya que no solo hace reir (reacción emocional necesaria para mantener el equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se sostiene la salud humana), sino también pensar, reflexionar, meditar (hacer silencio interior para escuchar los sonidos que emite nuestro yo, el auténtico, el verdadero)

Una vez finalizadas las intervenciones, se produjo un intercambio muy productivo de opiniones, criterios, puntos de vista y sugerencias entre los participantes y los miembros del panel. Al final hubo consenso de que, no obstante la difícil y compleja situación socio-económica que atraviesa e archipiélago cubano, el humor goza de buena salud y espera perfeccionarse todavía más. ¡Qué así sea!

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