Un relojero radial

Hablamos de muchísimos temas porque Guillermo Sarzo, conversa sobre todo, aunque no trabaja en una botica. Y claro, el tema de su profesión  que tanto me apasiona desde el primer reloj que tuve (de bolsillo y con números romanos que mi entrañable abuelo asturiano me dejó en herencia) hasta el presente donde un minuto de atraso  me sacude el alma. Quizá por esa exactitud que la Radio ha marcado para siempre en mi vida   profesional y personal fue que mi hija Ivalú , museóloga del Gabinete de Arqueología de La Oficina del Historiador de La Habana,  me llevó a conocerlo.

No imaginé que en aquella visita me encontraría con un hombre que ajusta relojes escuchando la Radio y que además tienes criterios sobre la Programación. Por ello, benéfico conocimiento, le propuse la entrevista que sigue. Y por supuesto, les llega sin adelantos ni atrasos en el reloj. Como debe ser… y no quedarnos que aquellas palabras trágicas y tan conocidas del siglo XX: a la hora que mataron a Lola.

¿Cómo llegó al mundo de la relojería?

Nací en el seno de una familia de relojeros, por la parte paterna mi abuelo, mi padre y un tío eran relojeros, posterior al triunfo de la Revolución y en el proceso de intervención de los negocios privados, mi padre de conjunto con otros relojeros formaron el primer taller estatal de relojería por lo que mi niñez y adolescencia se desarrollaron entre la escuela y un taller de relojería, viendo trabajar a mi padre fui aprendiendo el ABC del oficio y así desarrolle el conocimiento y la pasión por este. A partir de los primeros meses de 1982 y luego de la muerte de mi padre, asumí este trabajo como un compromiso familiar, una forma de no perder la tradición y al mismo tiempo honrar la misma.

¿Un relojero nace o se hace?.

Para mí la relojería además de un oficio es un arte y como todo arte comienza con un bichito que viene en la sangre cuando se nace y que con el paso del tiempo tenemos que alimentarlo, desarrollarlo. Hay quien se hace relojero en las escuelas pero como se dice popularmente ¨no pasa nada con ellos¨, porque la estudiaron por no tener otra alternativa o como única alternativa. Creo que un poco de las dos cosas, se tiene que nacer y luego moldearlo.

Para usted ¿cuáles serían las cualidades que distinguen a un buen relojero?.

– Buena vista

– Paciencia mucha paciencia, como diría aquel personaje de radio

– Tranquilidad espiritual cuando está trabajando

– No cogerle miedo a los mecanismos por complejos que sean

– Y sobre todo amor por su trabajo para hacerlo con placer, todo lo que se hace con placer se hace bien.

En nuestro encuentro personal me contó cómo mientras arreglaba relojes se habituó a tener sintonía con algunas emisoras de Radio cubanas…a propósito de ello y según esta experiencia personal mientras se arregla un reloj ¿se puede oír o escuchar Radio? y, en todo caso, qué programación le ha permitido desandar  y armonizar los caminos de la Radio y la Relojería y cuál le gustaría que se consolidará en la actualidad…

Creo que eso es un problema de habito, recuerdo desde niño ver a mi padre trabajar en la casa y sentir detrás el tic tac de Radio Reloj y eso lo fui asumiendo como parte integral de la relojería (en mi caso), también trabajaba escuchando Radio TaÍno hasta que descubrí Habana Radio y sus espacios musicales y a veces voy alternando entre Radio Reloj y Habana Radio de una forma aleatoria al punto que cuando se me ha roto la radio me he sentido incomodo trabajando. En mi lugar de trabajo para el sistema estatal como no tengo radio, escucho música en la pc, específicamente la década prodigiosa, por suerte a mi compañero de trabajo le gusta esa música si no.

Con respecto a la programación radial, deberá ser variada atendiendo a los gustos de la mayoría pero manteniendo esos espacios que nos hacen recordar, además deberán existir espacios publicitarios y más ahora con la proliferación de los negocios privados, eso sí, publicidad efectiva y no chabacana y vulgar y sobre todo a precios accesibles a nosotros los cubanos medios, noticieros realistas sin tabúes ni censura que sean capaces de mantener informados a la población de lo que sucede en nuestras calles y ciudades.

Hábleme de esa experiencia tan interesante que tuvo que ver con su trabajo y el de otro compañero en la reparación del añejo reloj del Palacio de los Capitanes Generales…

Roberto, realmente la fecha en que se detuvo ese reloj no la sé, cuando yo comencé a trabajar aquí ya estaba roto, te puedo decir que fue en Diciembre del 2010 cuando comenzamos su reparación y ya en la primera quincena de enero estábamos haciendo pruebas de funcionamiento con el reloj instalado en su lugar, eso llevo un proceso de ajuste porque hubo que adecuarlo al resultado de las obras de reparación constructivas que se han llevado a cabo en este palacio, sobre todo la instalación de la campana, en esto hubo que diseñar un nuevo sistema para accionar la misma lo que teniendo en cuenta que dependíamos de la obra constructiva llevo un poco de tiempo, por suerte dentro del transcurso de ese mismo año logramos dejar sonando la campana aunque debido a la estructura creada en la restauración del palacio su sonoridad es muy baja, pero desde el punto de  su funcionamiento acciona  correctamente. Realmente el proceso de reparación fue muy acaparador de tiempo ya que hubo que hacer un despiece total y algunos reintegros en las piezas ya que por su alta proximidad al mar el efecto  del salitre se había hecho notar carcomiendo algunas partes. Esta es una máquina estilo Morez para relojes de torre de 1908 de fabricación alemana en la ciudad de Bockenem por la firma J.F: Weule.. Fue un logro que nos anotamos.

A su juicio el reloj del futuro cómo será… ¿cuerda, batería u otro soporte técnico……y si de futuro estamos hablando. 

Está demostrado que a pesar del desarrollo tecnológico y el surgimiento de la relojería electrónica, la mecánica se impone, somos muchos en el mundo los que ponemos nuestro tiempo en manos de la mecánica, quizás porque es fiel y reparable, la electrónica es vulnerable a la influencia de muchos elementos, todavía hoy llegan a mi relojes suizos con más de 60 y 70 años que solo requieren mantenimiento para durar a lo mejor 60 o 70 más marcando el tiempo.

¿Algún sueño personal dentro  del fascinante mundo de la Relojería en nuestro país?

Que logre alcanzar de nuevo el esplendor que tuvo en la década de los 60 y 70 donde existió además de las escuelas provinciales y nacional, una escuela donde se graduaban Maestros Relojeros de alta calidad, dentro de los sueños del desarrollo de la relojería en Cuba nuestros grandes maestros lo hicieron en grande en la década de los años 60 pero los muros de tabúes mentales los destruyeron y cuando digo que soñaron en grande, digo que quisieron poner la relojería cubana en planos de competencia en América en todos los sentidos.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.