Para Barbarito las lágrimas no son negras

Aunque el tiempo hiciera de las suyas y cumpliera su misión de desgaste, jamás pudo opacar la lucidez de símbolos y metáforas que expresara a través del danzón.

Al «cantar a lo Barbarito» legó su fábula. No hay cubano que olvide sus «Lágrimas negras», porque en ella supo captar la gracia, la picardía y el criollismo de los cubanos:

«Tú me quieres dejar,

yo no quiero sufrir

contigo me voy mi santa

aunque me cueste morir».

Por sus dotes excepcionales en la música impidió que innumerables composiciones del repertorio popular quedaran en los archivos del silencio y supo llevar la música cubana a lugares insospechados.

Barbarito Diez será siempre recordado entre los amantes del Baile Nacional; pero sobretodo, en cada sonrisa o lágrima de los que escuchen sus canciones. Para Barbarito, las lágrimas no son negras; más bien son la expresión de la dulzura y la transparencia de los que aún se enamoran con su voz.

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