La radio tunera en los recuerdos de María Josefa
No sé si fue la casualidad o el destino quién puso frente a mi grabadora de periodista a María Josefa, una anciana de la provincia de Las Tunas que recientemente cumplió los 100 años de vida, y con quién tuve esa mañana una larga y amena conversación.


Se fue el juglar, nuestro acuarelista, el que pinta con sus manos y la voz el verso inigualable. Ya no está físicamente el amigo, es muy honda la consternación… pero nos deja su recuerdo que se traduce en el arte depurado, que acompaña a varias generaciones desde la década del cuarenta del siglo veinte.
Bautizado como el Sibanicú por el pianista y compositor Candito Ruiz,
Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que nuestra Candita Quintana fue una verdadera felicidad para Cuba; ella vistió de gala el teatro, la radio, el cine, la televisión y el cabaret. Incuestionablemente, había nacido para el arte, porque desde muy pequeña mostraba dotes excepcionales, causando el asombro y la admiración de familiares y amigos.
Para quienes hemos tenido el privilegio de disfrutar de su compañía alegre, siempre optimista, se hace difícil pensar que ya no estará más. La noticia no esperada impactó dolorosamente, no solo a sus amigos y al mundo artístico, sino a todo el pueblo de Cuba, a quien consagró su arte.