Milvia de la Caridad Zapata Patterson, Una mujer de radio
Locutora de primer nivel, directora, guionista y realizadora de sonido. Comenzó en 1970 en una emisora capitalina llamada VAN VAN, en alusión a la zafra de los diez millones. Al terminar la contienda azucarera retomó su nombre de Radio Popular. Por esa época también laboró en Radio Enciclopedia, Radio Internacional, la COCO y Radio Cordón de la Habana. En todas ellas se desempeñó en distintas especialidades, como: narradora de programas infantiles, históricos y de ficción. A la vez que incursionó en programas informativos, musicales y en la animación en centros nocturnos y especiales.
En 1971 comenzó a trabajar en Radio Cadena Habana, donde permaneció por 21 años. A la vez y de forma eventual fue contratada por Radio Progreso, Radio Reloj, Radio Habana Cuba y la televisión.


Después de realizar estudios básicos Yolanda Hourrutinier cursó la Profesoral de Idioma (Ruso) en la escuela Vladimir Mayakovsky en Ciudad de la Habana.
Es la primera mujer, que en Cuba, ha triunfado rotundamente como comentarista y documentalista deportiva.
Tanya Granados, cuyo nombre real es Miriam Alfonso, fue la primera voz de mujer que surcó el éter a través de
Yo siempre soñé con ser artista. Digo que soy la mujer más dichosa del mundo porque logré ser lo que siempre quise: actriz. Mientras mis hermanos jugaban a las cosas propias de los niños, yo inventaba dramas y ponía a actuar a mis cuquitas. La primera vez que me paré en un escenario fue cuando estudiaba en la escuela de monjas Las esclavas del sagrado corazón, en Luyanó que era para muchachas pobres, porque mi familia era muy humilde. Allí aprendí mecanografía, taquigrafía…daban también inglés y corte y costura. Un día se escenificó la vida de un santo, creo que fue San Francisco de Asís y yo hice un pequeño personaje. Aquello me fascinó. Era un semiclaustro y no podían entrar hombres, solamente los sacerdotes, y me caracterizaron para hacer el papel de un hombre y cuando terminó mi parte, me quité el maquillaje y me senté en el público y escuché a una madre comentarle a otras, – pero que bien estuvo el muchachito ese de los bigotes -. ¡Ay qué alegría, porque ese era yo!