Cuba: Porvenir y visión de futuro

En el plano internacional, el actual presidente de los Estados Unidos retomó la retórica anticubana de los pretéritos años de la Guerra Fría. Su propósito ha sido complacer a una ínfima minoría de individuos de origen cubano, cuyo poderío económico le es necesario para aupar los planes electorales de su partido, mientras intenta contar con ellos de cara al 2020.

Su discurso hostil hacia Cuba marcó un retroceso en lo ganado durante la anterior administración de Barack Obama. Trump, presidente de los estadounidenses, desempolva una vieja argumentación zafarranchera en contra de la gran mayoría de los ciudadanos cuya voluntad supone representar, y del sector agrícola, industrial, financiero, científico-técnico y cultural de la sociedad estadounidense. Para ello embiste con falsedades ridículas en las que ninguna persona con sentido común puede creer, y cuya falsedad ha sido demostrada públicamente.

La agresividad económica imperial arremetió durante el año que concluye, con fuerza mayor, contra el gobierno legítimo de la hermana República Bolivariana de Venezuela, en un afán abiertamente desestabilizador, cuyo eje central es la guerra económica. Nuestras solidarias relaciones con esa nación hermana nos han hecho blanco por partida doble de la agresión imperial.

Cuba se encuentra de cara al año 2018 con la frente en alto, concentrando sus fuerzas físicas y morales en la recuperación del huracán devastador; perfeccionando su sistema político-social; implementando el modelo de actualización económica y rectificando del mismo todo cuanto la experiencia nos muestra que es necesario enmendar.

Como en todo proceso verdaderamente revolucionario, los sueños, proyectos y realidades suelen superar a las generaciones que los protagonizan, y es por ello que estamos llamados al análisis crítico y profundo de cuanto hacemos. Esa realidad, la de que las realidades nos superen – así como la visión necesaria para perfeccionarlas – constituyen la virtud y grandeza de una Revolución.

La nación cubana está plenamente decidida a perfeccionarse, para así lograr el establecimiento de un Socialismo próspero y sostenible que tiene en consideración las realidades internas y universales que nos afectan, entre ellas el cambio climático para el cual nos estamos preparando.

Cambiaremos todo lo que sea necesario cambiar, inspirados en el Concepto de Revolución que nos legara Fidel, y con sus ideas como bandera continuaremos la obra que él inició en el Moncada.

Todo lo que sea necesario, excepto renunciar a nuestra soberanía, independencia y autodeterminación; excepto renunciar al Socialismo por ser la única vía de garantizar la universalidad del bienestar social, ya alcanzado, y del individual, de todos y cada uno, por el que no cejamos en luchar.

En el 2018 seguiremos siendo, además, esta Cuba solidaria y humanista cuyos ideales proyecta a todos los confines del mundo de forma totalmente desinteresada.

Así lo expresó claramente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz: “Finalmente, reitero con toda energía y convicción que nuestro país seguirá manteniendo sus posiciones de principios en todos los aspectos de las relaciones internacionales, a favor de los derechos de los pueblos, de la paz, la justicia y de la solidaridad con las mejores causas de la humanidad”.

Fidel nos alertó en enero de 1959 que luego del Triunfo de la Guerra de Liberación, probablemente las cosas serían peores; su visión de estratega revolucionario avizoraba las agresiones militares e ideológicas, como las campañas difamatorias y la guerra ideológica contra el proceso revolucionario.

Deseamos y necesitamos la paz, pero paz con dignidad y con la independencia nacional conquistada que no nos dejaremos arrebatar. El 2018 es otro reto para nuestro futuro. Lo encararemos con visión revolucionaria, convencidos de que vamos a vencer. El porvenir estará siempre del lado de nuestra noble causa.

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