La FEU de Cuba

Pedro Enrique Sanrreglé estudia en el quinto año de la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Moa Doctor Antonio Núñez Jiménez. Dentro de poco tiempo dirá adiós a las aulas y como profesional mirará con el recuerdo su etapa estudiantil. Cuando habla de ella, a la hora de hacer un balance, no deja de reconocer lo que la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) ha significado en su vida.

«En esta organización he acumulado momentos de aprendizaje —confiesa—. Estoy terminando mi vida universitaria; pero creo que gracias a ella soy mejor persona y estudiante. En el congreso trataré de transmitir mis experiencias a quienes ingresan a la organización y contribuiré en lo que se tenga que debatir».

Para Roberto Alejandro Carrazana Carballo, de 23 años de edad, estudiante de la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay en Camagüey, la organización fundada hace casi cien años, debe ser cuestionadora y transformadora de la realidad cubana.

«Hay que traspasar los muros de la Universidad, y llegar a las comunidades del país —enfatizó a punto de viajar hacia el congreso—. Esa práctica debe enraizarse en el quehacer de la organización, desde la brigada».

¿Qué FEU queremos?
En momentos en que las delegaciones del país se movían hacia las sesiones del 10mo. congreso de los universitarios cubanos, Juventud Rebelde se fue a varios centros de estudios para adelantar las opiniones que se expresarán en el encuentro.

¿Qué tipo de FEU queremos? ¿Qué profesionales requiere el país? ¿Qué FEU necesita Cuba? ¿Dónde debe poner el ojo la FEU? ¿Cómo debe ser la universidad cubana? Esas fueron algunas de las interrogantes que movieron los criterios más disímiles.

Inés de la Caridad Hechavarría Ulacia, estudiante de 4to. año de Medicina en Isla de la Juventud, considera que prefiere una organización con los cimientos de Mella y José Antonio Echeverría; pero hace unas precisiones: «Una FEU también con la impronta del que estuvo en el centro de aislamiento, del que con su investigación científica aportó al país, del que se esfuerza por ser mejor y ayuda a sus compañeros».

Previo al 10mo. congreso de la FEU, fueron abanderadas las delegaciones de jóvenes de todo el país que participarán en él durante varias jornadas para generar el debate en torno al perfeccionamiento de la organización y nuestro proyecto social socialista.

Entre ellos, el joven Yohan Fonseca Machado, estudiante de cuarto año de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, expresó que formar parte de la Federación creada por Mella hace ya cien años, es totalmente un reto. Explicó además, que «hoy, cuando ayudar se hace cada vez más difícil, nosotros tenemos la misión de cumplir las expectativas con las que se fundó en aquel 1922».

Por su parte, Roy Ernesto Díaz Masabot, también estudiante de Medicina y presidente de la FEU de la Facultad de Ciencias Médicas pinera, prefiere una organización cada vez más comprometida con la transformación social que necesita Cuba, más allá de los muros de las universidades.

«Cada estudiante, del sexo, religión, edad, preferencia sexual, color de la piel… que sea, debe manifestarse e incidir en la construcción del socialismo, lejos de esquematismos y en que le hagamos honor al esfuerzo y sacrificio del pueblo cubano», expresó.

Para Yanara Sosa Tejeda, estudiante de segundo año de ingeniería de la Universidad de Ciencias Informáticas, resulta vital la participación de los universitarios en las principales transformaciones de las comunidades, donde se decide una parte importante de lo que acontece en el país.

En Camagüey los delegados directos al congreso nacional de la FEU, Camila Anyel Sosa Polanco y Wayne Junior Sylvester Rodríguez, ambos de la Universidad Ignacio Agramonte Loynaz, consideran que el estudiantado cubano debe poner su ojo en la brigada, en su funcionamiento y en sus integrantes; pero también en el vínculo de estos con los centros de trabajo para su formación.

«La FEU tiene que sumar y unir a todos los universitarios —expresa Wayne Junior—. Lo debe hacer desde su accionar y sus cientos de actividades. Su misión histórica hoy es que se parezca a Cuba para que pueda ser líder de la juventud cubana».

Cien años, Mella hoy
El encuentro de los universitarios se realiza cuando se conmemoran los cien años de creada la FEU por Julio Antonio Mella. ¿Qué significa pertenecer hoy a la organización que fundó Mella? Esa fue una de las interrogantes lanzadas por Juventud Rebelde a los delegados del evento.

Anaylin Castillo Padilla, presidenta de la FEU en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, es también delegada al 10mo. congreso y opina que uno de los mayores desafíos de la organización consiste en defender las conquistas de la Revolución, como los mayores intereses por los cuales luchó Mella.

«Ya son cien años y en el reciente Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes nos percatamos de que somos la organización con mayor tradición histórica en nuestro continente, lo cual constituye una gran victoria», recordó.

«Mella es el héroe de nosotros —dice Pedro Enrique Sanrreglé—. Nos sentimos identificados con su figura. Su personalidad es ejemplo; porque al leer sus pronunciamientos se demuestra que es importante acudir a él con frecuencia».

«La FEU debe poner el ojo en el fortalecimiento de los principales procesos de la organización, mirar con sentido crítico a los dirigentes estudiantiles, consolidar el papel de la brigada como ente fundamental y seguir sumando al bando de los que luchan y construyen», piensa Inés, para quien pertenecer a la organización que fundó Julio Antonio Mella significa un compromiso eterno con la historia de Cuba, con el presente y el futuro.

«Ese es el legado que nos dejó Mella —subrayó Roy— y no nos cansaremos de buscar la transformación positiva, de hacer la Cuba que queremos, lejos del burocratismo, del oportunismo y del desamor. Esas razones nos impulsan a ser coherentes con el pensamiento de José Martí, la obra de Fidel y las tradiciones de lucha del pueblo cubano», dijo.

No ser máquinas de títulos
Laura Marian Bacallao Padrón, quien se encuentra en tercer año de Periodismo en Camagüey, reflexionó en una arista actual. «Los jóvenes de la FEU tienen que preparase para desmontar las fake news y enfrentar la colonización cultural que muchos pueblos experimentan y la cual nos quieren imponer. Este es uno de los desafíos mayores de la organización», consideró.

Añadió que la Universidad cubana no puede retroceder a lo que tanto Mella combatió, ser una simple máquina de títulos. «Necesitamos una casa de altos estudios extensionista, internacionalizada e informatizada, para que sus jóvenes sean todo lo que se proyecten».

Para el camagüeyano Michel Alejandro Forester Mojena, quien cursa el quinto año de Medicina, la universidad cubana tiene que seguir siendo inclusiva, la misma que soñó Fidel, el Che y Mella, con una FEU capaz de liderar procesos que se desarrollen en los centros de trabajo, barrios, comunidades, y para no fallarle al país en ese gran empeño hay que estar preparados, actualizados, y despojados de todo esquematismo, para resistir y crear, a pesar de las carencias».

Profesionales, sí; pero…
Al hablar de los profesionales que requiere el país, los estudiantes manifestaron que deben ser comprometidos, calificados, sensibles e integrales. «Que sientan en cualquier lugar la importancia de su función y la necesidad de estar ahí, donde se necesiten; que vean más allá de lo lucrativo y sean útiles, que no sean “monotarea” y aporten al desarrollo del país», comentó Inés desde Isla de la Juventud.

Anaylin Castillo Padilla reconoce algunas debilidades en la organización que deben constituir motivos para dialogar en este congreso. Se refirió en este sentido, a potenciar la comunicación entre las estructuras que conforman la FEU, principalmente desde la base, y a movilizar más a los jóvenes con respecto a las actividades de la Federación.

Por su parte, Melissa Mara Ortiz, estudiante de tercer año de Ingeniería Industrial de la Universidad de Holguín, expresa que un profesional ha de amar su carrera y entregarse a la responsabilidad social. En su caso, dice, se ha propuesto convertirse en ingeniera, pero también aspira a la integralidad y la ética.

Roy Ernesto, en Isla de la Juventud, expresó: «Cuba requiere hoy de profesionales que hagan ciencia, que se preocupen por el desarrollo del país y que logren que el sentido de pertenencia los lleve a realizar las proezas a las que está acostumbrado el mundo ver que hacen los cubanos».

«Sí, se necesitan buenos profesionales —apuntan Roberto Carrazana Carballo y Carlos Ernesto Villate García, estudiantes de primer año de la Facultad de Artes y Medios de Comunicación Audiovisual—. Pero tienen que generar un pensamiento crítico en sus futuros centros laborales, ser emprendedores y sentirse líderes de esos colectivos laborales».

No hay tiempo de espera
La presidenta de la FEU en el país, Karla Santana Rodríguez, ha tenido que vivir jornadas muy intensas en los últimos días. Visitas a provincias para encontrarse con los estudiantes y debatir junto con ellos, atender los preparativos del evento y, además, prepararse para su ejercicio final en la especialidad de Derecho de la Universidad de La Habana.

Cuando se le pide hablar de las preocupaciones de este cónclave, esta muchacha, a quien sus cinco pies de estatura no le impiden poner a meditar un plenario completo, no deja de mencionar la convocatoria realizada el pasado 27 de enero durante la Marcha de las Antorchas.

«Desde el 31 de mayo iniciaron en las brigadas los debates que invitan a la profundización de los problemas en el seno de la FEU, a conectar con la organización que queremos, a redimensionar la participación, naturalizar la crítica y revitalizar el poder estudiantil que emana de la brigada», recuerda.

Los propósitos fundamentales de todos los encuentros, apunta, han sido también consolidar la vocación social, y potenciar la participación colectiva y consciente de los jóvenes.

«El momento es ahora —insiste—. No hay tiempo para esperar. Urge ser protagonistas del proyecto de FEU que merece nuestra gente. Tenemos que vincularnos con los actores en las transformaciones de la comunidad y en la búsqueda de soluciones. La FEU es también el barrio: sus estudiantes, sus profesores, sus proyectos se concretan en el barrio».

Dentro de las prioridades planteadas por los estudiantes persiste otorgarle prioridad al diálogo sistemático, y que ello se traduzca en una identidad más real entre la membresía y su organización. Para Karla, una hoja de ruta fundamental es el impulso de la participación en las bases estudiantiles. Opina que allí, en el aula, se encuentran las potencialidades reales de la FEU, a las cuales califica de inmensas.

«Tenemos que construir una organización más horizontal —expresa—, con la brigada como centro y espacio donde se fragüen los más impetuosos sueños. Debe ser una organización que discuta en su seno y reconozca que la diversidad de pensamiento es una realidad, pero no un fin. Tenemos que ser una organización que se parezca al futuro que queremos construir.

«La FEU debe hacer de la universidad un patrimonio del pueblo. Para ello, urge que los conocimientos trasciendan los muros de las facultades y pasen a ser herramientas transformadoras de la realidad. También es necesario reinventarse los procesos comunicativos y conectar los proyectos individuales de los estudiantes con las metas integrales de la organización. El futuro está siempre en disputa y de nosotros depende también el país que queremos construir, y la FEU que necesita nuestra Cuba».

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