La proeza de vencer

Sesenta y cuatro eneros han transcurrido desde aquel primer día del primer mes del año en que triunfó la Revolución. De entonces, Cuba se ha erigido en hazaña refrendada, en un pueblo irrepetible, pero imitable.

Muchas han sido las experiencias, grandes los logros, innumerables los obstáculos, fuertes los retos: presentes aún los sueños.

Prácticamente no hemos tenido ningún año exento de aprietos, pero como tantos otros también han devenido verdaderos desafíos para la confianza del pueblo y su fidelidad a la Revolución. Y aunque nuestra sociedad no es perfecta, si tenemos la fibra suficiente para perfeccionarla en su acaecer.

A pesar del bloqueo y las restricciones financieras que nos obligan a realizar ajustes en los planes de la economía, nos repensamos para bien de la nación.

Empeños cruciales

Despegar, económicamente hablando, demanda, entre otras cosas, un aumento de la inversión extranjera y un comercio fluido, por lo que aun debemos sortear lances y no dejar de centrar la mira en las insatisfacciones que mellan el sentir diario y para lo cual debe haber respuesta oportuna a cada problema de la ciudadanía, por más variantes que contengan, porque estas nacen de nuestros deseos de consolidarnos y prosperar.

Sin apurar el andar, la decisión es seguir construyendo un Socialismo próspero, sostenible e irreversible.

Motivados, celebramos el nuevo aniversario de la Revolución, y aunque no tenemos a Nuestro Fidel al lado, su ejemplo e infinita sabiduría, nos acompañan.

Al esfuerzo sumado del año que concluyó, eslabón de otros tantos que signan la epopeya cotidiana del pueblo, se une la voluntad de perpetuar los objetivos de justicia y libertad defendidos por la Revolución.