La profesora que más alumnos ha tenido

Creía ser la profesora que más estudiantes ha tenido: lo era. De familia ajena a las artes, pero padres amantes de la música y el teatro, les facilitaron a sus hijos desarrollarse en sus vocaciones. En el 3er. Grado de primaria, se mudaron a Guanajay, en cuya escuela Las Madres Escolapias continuó la primaria y el piano. Allí las monjas seguían el método del Conversatorio Hubert de Blanck, cuyo jurado les evaluaba. Desde un inicio fue integrada al coro de la capilla, que cantaba a varias voces.

En La Habana estudió el bachillerato y la Universidad; socia de Pro-Arte Musical, fue discípula de guitarra de Clara Romero de Nicola, a quien en su vida artística personal evaluó positiva y “grandísima suerte”. Fue feliz cantora de la Coral de La Habana que había fundado la española cubanizada María Muñoz de Quevedo, iniciadora del movimiento coral en Cuba, donde dio a conocer la gran literatura coral europea, que tanto le contribuyó.

Al graduarse de Farmacia (1942), estudiaba música con acciones artísticas, por fuerte vocación musical: estudió piano, guitarra, ballet, disfrutaba intensamente cantar en coros y luego dirigirlos. En 1950 el inspector general de música era el maestro César Pérez Sentenat y la fundadora de La Coral de La Habana Delia Echevarría era la inspectora auxiliar, y la invitan a dirigir coro en un proyecto de iniciar el movimiento de cantorías en las escuelas públicas.

En el Distrito No. 3 de La Habana su cantoría se llamó como la Muñoz, con diez o doce niños selectos de cada escuela: así Cuca debutó en televisión el Día de las Madres de 1951. El 28 de enero de 1952, dirigió seis cantorías cantando unidas a tres voces: más de 700 niños, al aire libre frente al Capitolio, lo que no pudo extenderse al resto de Cuba por el golpe de estado batistiano: cambió al inspector general de música y prohibió esas nacientes cantorías.

De farmacéutica trabajó algo en el Instituto de Higiene (Bromatología) hasta que nació su hijo: sin círculos infantiles aun, fue maestra de música en una primaria nocturna para adultos, donde fundó el primer coro de tales escuelas. A los cinco años, fue nombrada en la cátedra de Canto Coral del Centro Especial de Música No. 1, donde logró un coro de 70 voces; con la directora vio a Gaspar Pumarejo, dueño principal de la emisora Unión Radio del Canal 4 de televisión, donde dirigía y animaba con Lolita Berrió el diario Escuela de televisión.



Para ello debían vencer la prueba de “la campana”: ella pidió para el coro una gradería que no hubo; se conformaron con un estrado de un solo nivel, sin escalones siquiera para que los cantores la vieran dirigir. Subida a una silla cantaron dos canciones, aplaudidas; él la ayudó a bajar, y antes de su pie en tierra, le invitó a trabajar con él.

Tras escuchar unos 300 triunfadores en Escuela de televisión, seleccionó 16 jóvenes: el primer coro de la televisión cubana. Pumarejo decidió su nombre: “Coro de Cuca Rivero”. En el programa Bar melódico de Osvaldo, interpretaba dos o tres obras semanales, y luego en Casino de la Alegría (CMQ Televisión), integró su equipo de realización con Carballido Rey, Alberto Alonso y el maestro Roberto Valdés Arnau, hasta que fue retirado en los años 60.

Al crearse la Escuela para Instructores de Arte (Enia, 1961, cuya alma era Mirta Aguirre, quien organizó las secciones de música, teatro y danza), Cuca quedó al frente de la asignatura Canto Coral hasta 1964, cuando concluye el permiso que le había otorgado la televisión. Unos 600 aspirantes aprobaron la primera prueba (Entonación); fue el coro gigante que estrenó en el teatro Auditórium, cuyo techo del escenario se dañó ensayando al expandirse tantas voces, por lo que estrenaron en el parque Villalón al lado, bajo las estrellas; su segunda actuación fue en agosto en el I Congreso de la Uneac: “Las Mañanitas” (folklore mexicano) a cuatro voces fue aplaudida de pie, y estrenaron “Cuba, qué linda es Cuba”, de Eduardo Saborit, su amigo que le contó que esa canción nació al concluir el Festival Internacional de la Juventud y Estudiantes (Viena, 1959), que viajaron a la URSS admirando todo lo nuevo, y la compuso para no olvidar a Cuba; la cantaron 40 voces del Coro de la Enia de Cuca en el Festival en Helskinki (1962).

Tras la primera graduación de la Enia, Cuca regresa a ella como directora del Organismo Coral (1964) con la colaboración de Octavio Marín y Carlos Faxas, y Marcos Behmaras, director de la televisión, pide a Valdés Arnau director del Departamento de Música, que Cuca atendiera el programa Viernes de gala para mayor contenido cultural, y luego la propone como jefa de la programación de música culta y del también dominical Álbum de Cuba (creado en 1961) hasta 1986; pronto además Música sinfónica (lunes), Música coral (miércoles) y Violines en la noche (jueves): cinco programas semanales; y en radio Nuestros líricos (cinco años en el aire), guion de Antonio Quevedo y conducción de Freyda García, que dominaba cinco idiomas.

Al investigar cómo el pueblo aprende las canciones de moda, resultó por la radio, sobre todo, y que para que el pueblo cantara colectivamente, había que comenzar por los niños.

Con Adolfo Guzmán y Harold Gramatges fue jurado del concurso de canciones infantiles (Ujc, 1966) y premiaron diez canciones (música de Olga de Blanck, textos de Mirta Aguirre, Nicolás Guillén, David Chericián, Dora Alonso, Gabriela Mistral, Adelaida Clemente y otros); creó una metodología pedagógica radial para enseñar canto a todos los niños de Cuba, y llevó la educación musical desde el pre-escolar mediante la radio. Comenzó con 20 niños de la primaria Hermanas Giralt de distintos grados: los grabó para el ulterior montaje con su amigo Adolfo Guzmán (compró en el Focsa para mayor cercanía) al piano y Berta González interpretando los cantos, lo que inició con mil niños campesinos de la Sierra Maestra becados en la escuela habanera Primero de Mayo, dirigida por Elena Gil, que cantaron en su fiesta de fin de curso en diciembre.

Desde 1969 colaboraban con Cuca las compositoras Gisela Hernández y Olga de Blanck, como asesora literaria Mirta Aguirre, el pianista, concertista y arreglista Mario Romeu, la cantante Berta González, y Nelson Castro, pintor ilustrador; se grabó en la Egrem y en Radio Rebelde (estudio 5 en 1977) el programa clase, en voz de Cuca.

Luego de las clases en una grabadora a los niños de la escuela Unión Internacional de Estudiantes, en el curso siguiente 1969-1970 las trasmitieron a 43 escuelas del país por radio: aumentó a más de un millón de niños (1975); en 1975-1976 la educación musical se incorporó nacionalmente a la enseñanza general, y se amplió la educación estética con Danza, Artes Plásticas y Narraciones, período experimental de ocho años que Cuca presentó en Pedagogía 86 como Potencialidad pedagógico-cultural de la radio en su utilización en la educación musical que se imparte en clases radiales, en las escuelas primarias. Una experiencia cubana, que sacudió a los extranjeros, galardonado en dos eventos en Cuba y otro en México.

Escogió la radio por ser el medio que más invita a la imaginación. Ha sido Jurado del Festival Nacional de la Radio y otros eventos. Ya jubilada, montó los coros del disco Cecilia Valdés (colaboraron directoras de coros como Maria Felicia Pérez, Alina Orraca, Sonia McCormak, cantantes del Estudio Lírico, etc.; luego, el catálogo de su yerno, el compositor José María Vitier, que publicó la Sociedad General de Autores de España (1998) con tan variados géneros musicales de la llamada música culta y de la llamada popular.

Mereció las Medallas Alejo Carpentier, Alfabetización, fundadora de la televisión, las Distinciones Raúl Gómez Garcia y Cultura Nacional, trofeo mejor conjunto vocal 1955, placa 30 años de las Escuelas de Arte, Micrófono 70 años de la radio cubana. Desde 1997 escribía sus memorias.

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