Día Mundial de la Radio en vísperas del nuevo libro de Mayra Cué: “Entre Micrófonos”

Este material adquiere una enorme importancia porque ya la escritora, investigadora y periodista Mayra Cué Sierra hace unas semanas no se encuentra entre nosotros. Pero sabemos que se puso muy contenta al testimoniar para la Radio Cubana con motivo del Día Mundial de la Radio. Nuestro póstumo homenaje a su obra y a su amor por el mundo audiovisual en esta hora de vital importancia para nuestro medio radiofónico.

El 9 de mayo de 1945 se anunció oficialmente que la Alemania nazi deponía las armas, y tras la rendición final en agosto de su aliado asiático, Japón, el 2 de septiembre se dio por concluida la Segunda Guerra Mundial; de inmediato todo el planeta se esforzó para evitar que se repitiera hecatombe semejante: en mes y medio (el 24 de octubre) fundaron la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y el 13 de febrero de 1946, sin disminuir celeridad, empezó a trasmitir la Radio de las Naciones Unidas.

Explícita entre estos inicios para un mundo mejor, evidencia la altísima valoración reconocida a la radio mediante esta emisora, cuyo objetivo era informar de manera ágil, gratuita y dinámica todo lo que sucediera en la ONU y en sus agencias en todo el orbe, con el lema “conectar la ONU con los pueblos del mundo”; su página de Internet se actualiza constantemente.

A ello se debe que el 13 de febrero fuera el día que propusiera España, tras un proceso de consulta en todo el país, aprobado por la Conferencia General de la Unesco (Cultura de la ONU) en 2011, y por la Asamblea General de la ONU (Resolución 67/124) el 18 de diciembre de 2012, y el 13 de febrero de 2012 (hace trece años) fue la gran fiesta por el primer Día Mundial de la Radio.

Tamaña distinción se fundamenta por ser un medio barato y popular, el más difundido y empleado en el mundo llegando donde ningún otro, incluso frente a la competencia actual de la Internet con otros recursos y gastos, pero que también multiplica más aún a la radio como espacio de comunicación, de denuncia y debate alternativo para integrar participativa e inclusiva, sin discriminación alguna, a toda la sociedad, educando y actualizando a todos los pueblos incluidos analfabetos y marginados, ventilando temas puntuales y urgidos en los más disímiles aspectos que preocupan en la ONU o afecten cualquier convivencia, para sensibilizar al mundo en la importancia de la radio diversa y plural contra todo aislamiento, alentar su fomento y acceso a su información y libertad de expresión, y mejorar la cooperación entre las emisoras de todo el mundo.

Desde su 3era. celebración, el Día Mundial de la Radio ha fijado temas que demuestran su vocación progresista: igualdad de género en la radio (2014), jóvenes y radio (2015), la radio en tiempos de desastre y emergencia (2016), “la radio eres tú” (2017), radio y deportes (2018), diálogo, tolerancia y paz (2019), diversidad (2020), “nuevo mundo, nueva radio” (2021), la radio y la confianza (2022) y “radio y paz” (2023).

Para este Día Mundial de la Radio en el corriente año 2024 se ha escogido el símbolo WRD 2024 por el notable pasado ya secular de la radio, el orgullo por su presente relevante y la esperanza de futuro más dinámico; destaca un primer centenario de la radio mundial, a pesar de que la historia de la radio se ha remontado a 1887 cuando el alemán Heinrich Hertz demostró la teoría electromagnética del escocés James Clerk Maxwell (1863), y en 1893-1895 el croata entonces serbio-austriaco nacionalizado estadounidense, Nikola Tesla, ideó en Manhattan (New York, Estados Unidos de América) un sistema que transmitía mensajes de voz sin hilos, que el italiano Guglielmo Marconi aplicó por primera vez en 1897-1899 y patentó en 1904, con lo que ganó el Premio Nobel de Física en 1909, aunque en 1943, se le devolvió la patente de la radio a Tesla.

Sin embargo, aún en abril de 1912, el mal uso de la radio del modernísimo buque trasatlántico británico RMS Titanic, y la ausencia de radio-trasmisores en otros barcos, impidió salvar muchísimas vidas. No obstante, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1919) serviría para comunicaciones altamente secretas entre los ejércitos. En 1920 despegó la comercialización de los aparatos de radio, y en 1923-1924 Marconi lo sistematizaba y vendía al servicio de correos británico, por lo que festejar hoy un siglo de radio en el mundo, es de polémica absolutización.

Como cada año, este 2024 se han sugerido acciones para concienciar y multiplicar la cultura y horizontes radiales, pero un auténtico aporte cubano, es el libro Entre Micrófonos (Editorial En Vivo, 2023) de Mayra de la Caridad Cué Sierra (Guantánamo, 14 de enero de 1949) con 210 páginas; en este sitio ya publiqué sobre la autora (2022) y sobre otro de sus libros previos (Relatos del éter, 2021). Ahora, tras una breve introducción a la radio y la televisión en Cuba, incluida la querella entre cultura mediática y cultura popular, y sus estudios histórico-teóricos en retrospectiva de la radio cubana (1992-1959), titula Vientos del Norte su singular y novedoso aporte sobre la fuerte impronta estadounidense en nuestra inicial radiodifusión comercial, y se detiene en la serialidad, y en particular las aventuras, en radio, remontándose a Las aventuras de Chelín y Bebita o El enano Coliflor (Santiago de Cuba, 1932, para niños), del inmortal santiaguero Félix B. Caignet, y continúa incansable por el resto del país y el tiempo hasta Las aventuras de Guille y Las Aventuras Rapi-listo (respectivamente, 1973 y 1974) de otra eterna: Dora Alonso.

En el capítulo “Radiofonía y hotelería”, desde las raíces de la radiodifusión cubana con los radioaficionados y las agencias publicitarias en espacios públicos y privados, abunda en los hoteles protagonizando la programación cultural radial que amplificaba los escenarios, incluso con emisoras propias, creando escenarios afines generalmente en sus azoteas, donde realizaban espectáculos artísticos y concursos, y profundiza en la concentración de hoteles en La Habana desde 1931 en el hotel Plaza, el Palace en G y 25 Vedado, y el Bristol, luego en otras provincias (Gran Hotel San Carlos, Cienfuegos), y ahonda en el origen, devenir y otras identidades de casos concretos emblemáticos, sus vínculos y otros impactos de programas como La Corte Suprema del Arte, “paradigma perpetuo”, o el climático Radiocentro, todo un símbolo contextual de intensa y prolífica vida mediática y específicamente, radial.

Refiere muchos de los más prestigiosos artistas acogidos por nuestra radio, y pormenoriza en lo que evalúa “historias de vida” de algunos entre los más representativos de todos ellos (difícil selección), desde el período fecundo musicalmente para nuestras emisoras, de Luis Casas Romero a Amadeo Roldán, y hurga más profusamente en vidas y obras como del locutor, animador, actor y autor-adaptador para diversos géneros y formatos del teatro, la radio, el cine y la televisión cubana y regional, el habanero Mario Barral López; la declamadora, actriz, cantante en radio, televisión y teatro, humorísticos y dramáticos, primera cubana que alternó con dos hombres la locución radial, la habanera, esposa del “hombre de las mil novias” (el disputado conductor de La Corte Suprema… donde ella había emergido en mayo de 1938, José Antonio Alonso), Premio Nacional de Radio 2004, Xiomara Fernández; el actor, cantante, declamador, dramaturgo, productor y director artístico habanero Eduardo Casado Remedios, pionero en llevar la telenovela a la televisión cubana, esposo de la gigantesca actriz Raquel Revuelta; y la declamadora cienfueguera e inmensa actriz de radio, televisión, teatro y cine, directora de radio y programadora, Maritza Rosales.

También reseña “entre la poesía romántica y la ficción mediática” al poeta y escritor de seriales para radio y televisión, nativo de Cruces entonces en Las Villas hoy provincia de Cienfuegos, el tan popular José Ángel Buesa; la impar poetisa y narradora para radio y televisión, Premio Nacional de Literatura 1988 y Premio Literario Casa de las Américas 1960 y 1981, la matancera Dora Alonso, la autora cubana para niños más traducida en el extranjero; y el prestigioso artista de cine, radio y televisión, Maestro de generaciones de grandes de nuestra escena musical e inspiración para muchos, fundador de algunas emisoras radiales y de la televisión cubana, el granadino Antonio Palacios Espejo, “embajador del lírico español”.

Ilustrado con más de 60 fotos, además de programas, gráficas y tablas con programaciones radiales, su epílogo transita hacia el servicio público de nuestros medios, las notas biográficas de otras siete cimas mediáticas, la bibliografía, y las 22 personalidades entrevistadas; toda una genuina contribución cubana al Día Mundial de la Radio.

Autor

  • Dr. C. Avelino Víctor Couceiro Rodríguez

    (La Habana, 1957) Licenciado en Historia del Arte (1982) y Licenciado en Historia General (1986), Técnico Medio Superior en Arqueología (1984) y Técnico Medio Superior en Museología (1985), Doctor en Ciencias sobre Arte (2001) y Máster en Antropología con Mención en Antropología Sociocultural(2001), Diplomado en Historia General Contemporánea (2006), Profesor Titular de la Universidad de La Habana (2002) e Investigador Titular (Ministerio de Cultura y Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente, 2004).

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