Francisco Rivero Rodríguez, el periodista del pueblo

Su modestia, tal vez, le haya impedido acceder a brindarme datos más puntuales sobre su andar de más de cincuenta años por los caminos, a veces difíciles, pero siempre fascinantes de estudios, consolas, grabadoras y micrófonos.

Después de trabajar a su lado por más de quince años, me atrevo y acepto el reto de escribir sobre Francisco Rivero Rodríguez. Porque tal vez puedan faltar precisiones que aporten más elementos a este trabajo, pero de lo que sí estoy segura no faltará, es la valoración, más allá del locutor, el artista, el periodista , de UN MARAVILLOSO SER HUMANO.

Tengo que confesar que aunque siempre se distingue por ser un excelente locutor, me llena de sorpresa y admiración, que se haya convertido por su trabajo profesional, constancia y sobre todo por su sensibilidad, en EL PERIODISTA DEL PUEBLO. Tanto es así, que si el espacio MERIDIANO, de Radio Cadena Agramonte, de Camagüey, se pudiera captar en el país, no albergo la menor duda, que contaría con la preferencia de todo el pueblo.

¿Cómo voy a imaginar entonces, cuando ambos matriculamos la carrera de periodismo en la Universidad de Oriente, filial de Camagüey, en 1974, que mi compañero de estudios podría convertirse en este periodista tan profundo?. Y es que Francisco Rivero, al igual que yo, éramos locutores, él en ese momento Director Provincial del ICR en Camagüey y yo, una locutora de Radio Cadena Agramonte y aquel compromiso de terminar estudios superiores, obedecía más a conseguir un estadio superior que avalara el nivel académico como locutores y en su caso los conocimientos para dirigir la política informativa de la radio, que a la intención de dedicarnos al periodismo.

Eso si, nuestra afinidad para enfrentar los estudios dirigidos, con encuentros semanales y quincenales, la asumimos con tanta vehemencia y seriedad que muchos nos decían: «Ustedes parece que están aspirando a alguna beca». Así estuvimos durante 5 largos años. Y al final terminamos la Universidad con notas iguales: ¿Cómo nos dolió aquel 4,9 y no el 5 que era el máximo acumulado? Aún así nos ubicamos en el primer lugar de la Facultad de Filología de la Universidad de Oriente en aquel momento.

Francisco Rivero afirma con orgullo que su procedencia es campesina, exactamente nació en 1936 en la zona montañosa de Cumanayagua, municipio ubicado al sur de la antigua provincia de Las Villas. Precisamente allí se inauguró una de las emisoras locales más importantes del país, el 24 de diciembre de 2003, el mismo día que el pueblo festejaba el Aniversario 45 de su liberación por tropas del Ejército Rebelde.

Pequeño aún, la familia Rivero Rodríguez, se ubica en la Ciudad de Camagüey y es allí donde da los primeros pasos en la locución y en 1956, logra evaluarse como tal y como casi todos los locutores de la época comienza en la CMJW, o sea la W, como se le conocía a la emisorita de un señor de apellido Morán, ubicada en la barriada de La Vigía, de la ciudad agramontina. Eso sería por poco tiempo, pues casi enseguida comienza en el noticiero de una emisora de mayor nivel, Radio Legendario, que se ubica en la calle de República. Allí labora hasta después de 1959.

Es precisamente en Radio Legendario donde hace sus primeras prácticas de periodismo cuando tiene que hacer la suplencia del Director del Noticiero durante unas vacaciones.

En esta emisora lo sorprende la traición del jefe de la plaza militar Hubert Matos, en octubre de 1959. Por Rivero supe todo lo relacionado con aquella arenga que despierta a Camagüey y que realiza por los micrófonos de Radio Legendario, el entonces Capitán del ejército Rebelde y Delegado del Instituto de la Reforma Agraria en Camagüey, Jorge Enrique Mendoza Reboredo, que valientemente denuncia al traidor, cuando aún la plaza militar está en sus manos.

Por esos meses Rivero comienza a colaborar con la Sección Artística del Periódico Adelante y más tarde cumple tareas en la reorganización del Colegio de Locutores en la provincia.

Pero su amor al micrófono y la palabra lo llaman. En 1969 cuando llego a la Radio, allí lo encuentro, pero casi enseguida lo nombran Director Provincial del ICR (la T se le agrega en 1976). Pero el micrófono es más fuerte y por tanto, mientras estas responsabilidades se lo permiten, alterna el trabajo administrativo con la de narrador de la primera novela que transmite Radio Cadena Agramonte, Un nuevo amanecer, de Ely Méndez García, que protagoniza Mario Crespo y dirige Homero de Dios, dos extraordinarios locutores de esta emisora, secundados por un naciente y formidable elenco artístico, que ha escrito páginas hermosísimas, dignas de esta memoria radial.

Igual sucede con el programa MISCELÁNEA, fundado por él y que todavía se mantiene como un clásico de la Radio Nacional. Recuerdo que Rivero tenía una forma muy personal y novedosa para despedir el programa, simplemente dice «LES HABLE YO»

En 1980 nos separamos. Por su trabajo al frente de la Radiodifusión en Camagüey, lo nombran Director Provincial de Cultura y a mi me asignan la difícil tarea de continuar su trabajo. Concluida su misión en Cultura, a finales de los años ochenta, Rivero regresa a la Radio para matizar con su agradable voz la programación de Radio Cadena Agramonte y convertirse en el profundo periodista que día a día le toma el pulso a la provincia, como portavoz de los problemas que afectan su salud económica y social. De ahí el apelativo justo y cariñoso de EL PERIODISTA DEL PUEBLO.

Con la modestia que lo caracteriza, ante la pregunta de ¿cómo desearía que lo recordaran? Este maestro de la palabra bien dicha y del periodismo, sencillamente dice: «Como un revolucionario, como un hombre que tuvo el privilegio de ver y vivir el surgimiento de la sociedad nueva, socialista. Simplemente como un cubano que forma parte de esta sociedad y que ha seguido y sigue sin vacilaciones a Fidel.»

 

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