Manolo García García y Radio 26

Si algo me llamó la atención fue su entusiasmo y disposición a la docencia, sin incumplir la noble tarea de informar a través de la radio. Por eso acudí a él cuando necesité establecer algunas precisiones sobre el surgimiento y desarrollo de la actual Radio 26, la cadena provincial en Matanzas, su tierra natal.

Me dijo Manolo que en 1930 los hermanos Julio y Octavio Álvarez, jóvenes matanceros, con equipos verdaderamente artesanales habían logrado construir una radioemisora que difundía su señal bastante clara. Para esa época el tercer hermano, llamado Alberto, se les había unido con la idea de realizar programas desde un estudio instalado en su propia vivienda. Comenzó a transmitir el 23 de noviembre de 1930. Cuando fue autorizada le asignaron las siglas CMGH, en ese momento la tercera de la ciudad y la quinta de la provincia de Matanzas. Se mantenían en la ciudad capital la CMGC de Mechoso y la CMGF de Bernabé de la Torre, que compartían la frecuencia de 970 Khz. de CMGF. Completaba el espectro de la provincia la CMGE de Cárdenas y la CMGA de la Casa Grande, en Colón.

Pero los hermanos Álvarez eran personas humildes, aficionados que se introdujeron en la relación oficial de permisionarios en uso de una frecuencia por el simple gusto de experimentar en algo más complejo que los simples aparatos de recepción de la época.

Es por ello que la radio comenzó a perfilarse como negocio, cedieron en venta sus derechos al comerciante español Manuel García Álvarez quien era propietario de la fábrica de trajes Rialto. El nuevo dueño de la CMGH patrocinaba a la vez a un equipo de pelota denominado Trajes Rialto, y enseguida denominó a la radioemisora con el nombre de la prenda de vestir masculina más importante fabricada en sus talleres. Fue así como en 1936 la CMGH comenzó a ser conocida como Radio Rialto.

La situación económica en Cuba, y en particular en Matanzas, era muy precaria. Poseía una sola industria de importancia para la época: la Matanzas Cordage Company. Rivalizaban en precario dos pequeñas destilerías, la Yucayo y la San Juan. Completaba el espectro una modesta fábrica de refrescos, la Bella Matancera, y una industria de calzado constituida por pequeños chinchales. Por todo ello era muy escaso el apoyo económico que este deprimido sector industrial y el no menos empobrecido comercio minorista amenazado por la quiebra, podían ofrecer a Radio Rialto que, además, se disputaba la preferencia en el dial de la ciudad con dos colegas.

Manolo García García, quien se inició como locutor de Radio Rialto en 1937, aseveró que el personal era ínfimo y los salarios míseros. El noticiero «La palabra» se circunscribía a dos redactores sin sueldo, que tenían como único ingreso el 20% de lo que fueran capaces de promover por la radioemisora. Y, por supuesto, en aquella nómina no había nombres de mujeres. En toda esta primera etapa de la programación de Radio Rialto predominaba la música, fundamentalmente foránea. A pesar de transmitir diecisiete horas diarias, y ser Matanzas pródiga en orquestas, charangas, sextetos y grupos más reducidos, estos no tenían acceso a la Radio, pues los músicos necesitaban buscar la subsistencia de su familia que el medio de difusión no estaba en condiciones de garantizarles.

Sin embargo no sucedía lo mismo con artistas nacionales e internacionales famosos. Ello se inscribía entre los efectos de la crisis económica en que estaba sumido el país, lo que obligaba a los nuestros a desplazarse hacia las provincias. En estos casos los representantes o apoderados conveniaban con las radioemisoras de las provincias las presentaciones a cambio de la gratuidad en la propaganda radial. De esta forma por Radio Rialto, pasaron figuras extranjeras como Mercedes Simone, Juan Arvizu y Jorge Negrete, y las nuestras de relieve internacional, entre ellas Rita Montaner, Ernesto Lecuona y Bola de Nieve.

En 1939 Radio Rialto comenzó a perder la popularidad que había adquirido al ser desplazada de la frecuencia privilegiada de 890 kHz por el transmisor que comenzó a repetir la señal de la ya poderosa CMQ de Cambó y Gabriel, en la ciudad de Matanzas. Habían surgido y comenzaron a desarrollarse las cadenas nacionales de radio. En 1940 la radioemisora fue colocada incondicionalmente al servicio de los voceros de la dictadura de Fulgencio Batista, y como tal desarrolló múltiples campañas, entre ellas contra los grupos o sectores comunistas que se oponían al proyecto explotador de la llamada Zona Franca del puerto yumurino.

En 1943 la CMGH cambió de propietario al fallecer Manuel García Álvarez. El senador Ricardo Campanería Valdés la compró por 3 500 pesos. La única repercusión que tuvo este hecho fue el cambio de nombre de la radioemisora. Surgió Radio Matanzas manteniendo las iniciales CMGH. En los meses finales de 1944 este senador traspasó la radioemisora a su administrador Ramón de Zayas López, que la trasladó desde el kilómetro 101 para la céntrica calle Maceo, y más tarde para la calle Milanés. Le cambió la última letra de la identificación, y a partir de ese momento Radio Matanzas, fue la CMGW. En esta radioemisora inició su vida artística quien después sería destacado actor de la radio y la televisión, José Corrales. Desde 1943 hasta 1952 la emisora radial sobrevivió de forma precaria, pues medraba a la sombra del apoyo endeble de la industria y el comercio minorista de la provincia. Manolo García dijo que en estos años apareció un nuevo ingrediente como fuente de ingresos, fue el alquiler de horas de radio a los partidos políticos que se disputaban el poder.

Las mejorías económicas fueron sólo para el propietario, ya que los bajos salarios de los trabajadores se mantuvieron inalterables. A partir de 1953, a raíz del asalto al cuartel Moncada, una censura se ciñó sobre la radioemisora. Y aunque la hombrada de la juventud del centenario estremeció al país, la radio de Matanzas sólo pudo emitir los partes oficiales elaborados por la dictadura.

Cuando el 29 de abril de 1956 se efectuó el asalto del cuartel Goicuría, el combatiente Reynol García ordenó tomar Radio Matanzas para dar lectura a un documento donde se le explicaba al pueblo las intenciones del acto heroico. Fracasado el golpe, y antes de cesar el último disparo, ya las fuerzas represivas se encontraban en Radio Matanzas, y la tomaban militarmente. Ello no impidió que esa noche difundiera las voces de dos de los detenidos en el asalto al cuartel. Los combatientes César Rodríguez Alayón y Carlos Armengol Delgado habían sido entrevistados después de su detención. No obstante, al día siguiente sus nombres aparecieron en la relación oficial de muertos en el momento de la acción. La prueba grabada documental desapareció con la misma celeridad con que habían sido asesinados la mayoría de los asaltantes aprehendidos horas después del frustrado asalto. Pero la radio fue testigo inobjetable de aquel crimen, y así lo dio a conocer al pueblo de Matanzas.

A mediados de 1956 surgió el programa «Radio Suplemento». Comenzó como apoyo a la información, pero muy pronto devino en un espacio que encaró con sentido crítico la situación política, económica y social del país, lo que le permitió una audiencia creciente, aún más cuando derivó hacia la crítica abierta al régimen de turno y sus personeros. Este programa, que realizaron un abogado, un maestro y un periodista, sufrió un acoso constante, y fue censurado y silenciado por quince días, dos semanas antes del desembarco del Granma. En Julio de 1957 ocurrió el asesinato de René Fraga Moreno y «Radio Suplemento» realizó una declaración de condena y dedicó el resto del espacio a la música sinfónica en señal de duelo. A pesar de la defensa del dueño de la radioemisora, «Radio Suplemento» no pudo sobrevivir. Uno de sus sostenedores, el periodista Manolo García García, testimoniante de este trabajo, tuvo que abandonar su labor radial y otras actividades laborales, acusado de ser uno de los instigadores de la huelga que se convocó con motivo del asesinato de Frank País en Santiago de Cuba.

El 7 de enero de 1959 el jefe de la revolución triunfante, Fidel Castro Ruz, se dirigió al pueblo de Matanzas desde los micrófonos de Radio Matanzas, instalados en los balcones del Palacio Municipal, frente al Parque de la Libertad.

El 23 de diciembre de 1959, por escritura pública de compraventa, el propietario Ramón Armando de Sayas López vendió Radio Matanzas al gobierno revolucionario por la suma de 15 000 pesos. En ese momento transmitía en los l l00 kHz por un transmisor de onda media de 500 W. Veinticuatro horas después de la firma de este documento, CMGW irrumpió en el firmamento de La Atenas de Cuba con un nombre que es todo un símbolo: Radio 26. Joaquín Benavides asumió la dirección, y como integrante del FIEL se convirtió en un eslabón inconmovible de la red de radioemisoras comprometidas con su fidelidad a Cuba.

Existía en la ciudad de Matanzas desde 1955 la CMGX, Radiotiempo, propiedad de los hermanos Modesto y Roberto Vázquez, que sucumbió ante el empuje revolucionario, y sus trabajadores pasaron a la nómina de Radio 26 a finales de 1960, lo que fortaleció el trabajo radial en el territorio. Fue este propio año cuando se inscribió el nombre de la primera mujer en la nómina de la radio matancera, con Angelina Saladrigas, auxiliar de oficina. Ya en 1973 los nombres femeninos se elevaron a 21, y en 1976 a 28. Se desempeñaron en disímiles labores hasta entonces sólo reservadas a los hombres, como locutoras y operadoras de audio. Radio 26 tiene el orgullo de tener entre sus profesionales a una de las mejores actrices de radio del país en la década de los noventa: Xiomara Fernández.

Actualmente Matanzas tiene en Radio 26 una verdadera cadena provincial, en amplitud y en frecuencia modulada. Las radioemisoras municipales de Cárdenas, Colón, Jagüey y Varadero, poseen la potencia adecuada que les permite cubrir sus respectivos territorios, y los habitantes de esta provincia acceden además a las señales nacionales de Radio Rebelde, Radio Progreso, Radio Taíno, Radio Reloj y CMBF, Radio Musical Nacional.

Manolo García García, ya jubilado todavía colabora con los servicios informativos y sobre todo ofrece su magisterio a los jóvenes matanceros que tienen en la radio el modo de expresarse. Por todo lo que ha aportado y contribuye al trabajo radial del país, Manolo García García fue galardonado con EL PREMIO NACIONAL DE RADIO POR LA OBRA DE LA VIDA, en su primera edición, el 18 de septiembre de 2002. ¡FELICIDADES!

 

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