Brasil: golpe bajo contra la democracia popular

Hace unos minutos, la dignataria brasileña se dirigió a su pueblo y expresó que lo que está en juego no es solo su  mandato, sino el respeto a las urnas y a la voluntad soberana de los 54 millones de personas que la eligieron.

Tras conocerse el resultado de las votaciones y disolver su gabinete de gobierno, Rousseff mencionó que durante los 13 años de su gestión hubo conquistas incuestionables, como los beneficios para las personas más pobres y de clase media, la valorización del salario mínimo, los médicos que atienden a la población y la realización de una casa propia.

Con la decisión adoptada por el Senado, Dilma se ve obligada a separarse de su cargo por 180 días, y ratificó que no ha cometido ninguna ilegalidad y que todas las medidas que tomó fueron basadas en la ley, necesarias para el bien de los brasileños, por lo que sus detractores no la pueden acusar de ningún crimen.

Ante una multitud enardecida que la esperaba a las afueras del Palacio de Planalto, la mandataria sentenció: «El juicio político en mi contra es fraudulento y no podrán probar nada porque no existen pruebas, ejercí mi mandato con dignidad y seguiré luchando por la democracia del país».

Manifestó expresó sentirse orgullosa de ser la primera mujer electa como presidenta de Brasil y aseguró que no se rendirá ante ese golpe de Estado y advirtió que: «Lo que está en juego no es mi mandato, es la voluntad del pueblo».

En su intervención significó que el  proceso de «impeachment» al que ha sido sometida es  fraudulento. «Lo que hice es legal, presidentes anteriores han cometido actos similares. No es un crimen», insistió.

«Mi gobierno no cometió ningún acto represivo contra movimientos sociales ni manifestantes», añadió.

Tras conocerse la decisión del Senado de abrir el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff, los movimientos sociales en Brasil se activaron para defender a la mandataria y a la democracia del gigante sudamericano.

En las redes sociales el Partido de los Trabajadores (PT) y el Frente Brasil Popular convocaron a los brasileños a movilizarse en las calles de cara al proceso que ha sido denunciado como un golpe de Estado por estar lleno de irregularidades.

Con estas jornadas las organizaciones se pronunciarán en contra de la gestión interina del vicepresidente Michel Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), quien reemplazará a la jefa de Estado durante seis meses.

Los movimientos populares tomaron la decisión la madrugada de este jueves tras conocerse la decisión del Senado.

Con la consigna «¡Temer jamás! Resistir en las calles por derechos» el Frente Pueblo Sin Miedo hará una protesta en el Museo de Artes de Sao Paulo, en la Avenida Paulista.

Así lo confirmó Guilherme Boulos, de la coordinación nacional del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) e integrante del frente, quien afirmó que permanecerán en «movilización permanente».

Además, el Levante Popular de la Juventud, en conjunto con otras entidades que se articulan en torno al Frente Brasil Popular, llevarán a cabo frente a los escritorios políticos del PMDB las manifestaciones que han denominado como «Cunha en la cárcel y fuera Temer».

«Son dos ideas centrales. La primera, denunciar el golpe institucional, que acaba de pasar a una nueva fase y exigir la salida de Temer: él fue electo para ser vice, no para presidente. La segunda, pedir la prisión de Eduardo Cunha, cuya corrupción es comprobada», explicó Laryssa Sampaio, del Levante en Sao Paulo.

Rousseff es acusada de la supuesta violación de normas fiscales al presuntamente incurrir en «maniobras contables ilegales» para «maquillar» los resultados del gobierno en 2014 y 2015, modificar los presupuestos mediante decretos, acumular deudas y contratar créditos con la banca pública.

El Abogado General de la Unión, José Eduardo Cardozo, ha dicho que este proceso contra Rousseff carece de los requisitos legales mínimos, como la indudable comprobación de un «delito de responsabilidad».

Se trata, a todas luces, de una maniobra orquestada por la derecha brasileña con el apoyo tácito de los grandes medios de comunicación, y cuyo insano objetivo es usar pretextos jurídicos para sacar del poder a una presidenta legítimamente elegida por el pueblo. Tal estrategia forma parte de los proyectos de golpes blandos para destruir los gobiernos populares y progresistas de América Latina. 

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