Carlos Manuel de Céspedes y su trascendencia en la histórica lucha por la independencia

A través del tiempo tanto en poemas, como en monumentos, libros, documentos y en diversos materiales periodísticos, así como en conferencias, personalidades políticas, historiadores, otros investigadores y artistas cubanos  han reflejado la trascendencia  histórica de Carlos Manuel de Céspedes el iniciador de la guerra por la independencia de Cuba en su finca Demajagua, el 10 de octubre de 1868. Precisamente el máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, un continuador de la labor realizada por Céspedes, destacó al referirse al Padre de la Patria, en el discurso que pronunció en La Demajagua, el 10 de octubre de 1968:  “…no hay, desde luego, la menor duda de que Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de aquella época, simbolizó la dignidad y la rebeldía de un pueblo —heterogéneo todavía— que comenzaba a nacer en la historia.  Fue Céspedes, sin discusión, entre los conspiradores de 1868 el más decidido a levantarse en armas.»

Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo  nació el 18 de abril de 1819 en la ciudad de Bayamo. A los pocos años de haberse producido su nacimiento, sus padres se trasladan los Céspedes a una finca campestre de la familia.

Con el  decursar del tiempo atendiendo a las posibilidades económicas de su familia logró estudiar tanto en Cuba como en Francia y España.

Concluidos sus estudios de Derecho y con el título de Abogado del Reino, como se le decía entonces, recorre diversos países europeos, así como Turquía y algunas regiones del imperio de los zares rusos.

Regresó a Cuba en 1844 y en Bayamo abre un bufete. Después fue  director de  Sociedad Filarmónica y de su Sección de Declamación.

A fines del mes de mayo de 1852 se radica en Manzanillo con su familia. En 1856 es elegido junto a otras figuras para conformar una Comisión encargada de modificar el Reglamento de la Sociedad Filarmónica de Manzanillo.

En agosto de 1859 fue designado para ocupar el cargo de vocal Contador Secretario de la Junta Jurisdiccional de Fomento de Manzanillo.

Ya en septiembre de 1867 comenzó a conspirar en Manzanillo junto a otros patriotas. Al año siguiente, tras el fallecimiento de su esposa se trasladó a su finca Demajagua. Aparentemente él se dedicaba a atender cuestiones relacionadas con los negocios pero en realidad seguía pensando más en llevar delante la guerra por la independencia de Cuba.

Sostiene contactos periódicos con otros interesados en esa cuestión y siempre defiende el criterio de comenzar lo más pronto posible la lucha.

El 6 de octubre de 1868, en el Ingenio Rosario, fue elegido jefe máximo del levantamiento armado, el cual se acordó iniciar el 14 de octubre de 1868.

No obstante, se adelantó la fecha del alzamiento al conocer que ya desde el el día 8 el gobernador militar de Bayamo había recibido la orden de detener a un grupo de los principales conspiradores cubanos.

Entonces Céspedes  solicitó a los patriotas que lo secundaban trasladarse con prontitud hacia su finca y temprano en la mañana del 10 de octubre llamó a sus esclavos, les comunicó su liberación e instó a que lo secundaran en el empeño  de liberar a Cuba del dominio colonial español.

Varios lustros después, en un discurso  pronunciado en la ciudad de Nueva York el 10 de octubre de 1887 al hacer referencia a lo acaecido en la finca Demajagua en similar fecha en 1868, Martí precisó: “Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de la Demajagua, cuando los ricos, desembarazándose de su fortuna, salieron a pelear, sin odio a nadie, por el decoro, que vale más que ella: cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día, dijeron a sus esclavos:  “!Ya sois libres!”.

También en 1968 en ocasión de cumplirse el centenario del inicio de la guerra por la independencia de Cuba, el máximo líder de la Revolución Cubana Fidel Castro habló en la velada efectuada en la finca Demajagua, convertida en un Parque Nacional.

Fidel significó que era incuestionable  que Céspedes tuvo la clara idea de que aquel alzamiento no podía esperar demasiado ni podía arriesgarse a recorrer el largo trámite de una organización perfecta, de un ejército armado, de grandes cantidades de armas, para iniciar la lucha, porque en las condiciones de nuestro país en aquellos instantes resultaba sumamente difícil y aseguró que Céspedes tuvo la decisión.

Asímismo manifestó que lo que engrandece a Céspedes es no sólo la decisión adoptada, firme y resuelta de levantarse en armas, sino el acto con que acompañó aquella decisión que fue concederles la libertad a sus esclavos.

En el transcurso de la guerra Céspedes fue elegido Presidente de la República en Armas. Tuvo que enfrentarse a situaciones extremadamente difíciles como cuando su hijo Oscar fue capturado por las tropas españolas. Entonces se le intentó chantajear al señalarle que su hijo no sería fusilado si él deponía las armas.

Céspedes contestó: “Oscar no es mi único hijo, soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolución.”

Por tal actitud los cubanos lo proclamaron Padre de la Patria.

Igualmente tuvo que enfrentar significativas contradicciones que se presentaron con los integrantes de la Cámara de Representantes, lo cual se fue agudizando hasta tal punto que motivó que fuese depuesto de su condición de Presidente  el 27  de octubre de 1873.

Después de su destitución lo obligaron a acompañar al nuevo gobierno y a la Cámara durante dos meses y tras la negativa de permitírsele salir al extranjero para visitar a su esposa e hijos, se le confinó a la finca San Lorenzo, en la Sierra Maestra.

Hacia allí se dirigió el 27 de diciembre de 1873, sin la debida escolta. Su  llegada al lugar se produjo en la noche del 23 de enero de 1874.

En la quietud de la sierra se dedicó a escribir y a enseñar a leer a los niños.

El 27 de febrero de 1874, una columna española penetró sorpresivamente en San Lorenzo.   Céspedes revólver en mano, sale del bohío donde se hallaba.

Los soldados españoles lo persiguen. Intentan capturarlo vivo, pero él dispara sin detener la marcha, hasta que finalmente cayó por un barranco.

La vida y la obra de Carlos Manuel de Céspedes siguen constituyendo actualmente fuente de motivación y enseñanza. Conocer lo que él y otros patriotas hicieron enriquece a nuestro pueblo, a las nuevas generaciones que hoy son continuadoras de ese legado.

Precisamente en ocasión de conmemorarse el centenario del inicio de la guerra por la independencia encabezada por Carlos Manuel de Céspedes, Fidel señaló al respecto: “El estudio de la historia de nuestro país no solo ilustrará nuestras conciencias, no sólo iluminará nuestro pensamiento, sino que el estudio de la historia de nuestro país ayudará a encontrar también una fuente inagotable de heroísmo, una fuente inagotable de espíritu de sacrificio, de espíritu de lucha y de combate.” 

 

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