Todas las palabras y formas están cargadas de intenciones

En esta época moderna, cuando los correos electrónicos o el chat son cada vez más usados como vía de comunicación y se realizan video-conferencias desde distintos lugares, no se excluye sin embargo el mensaje implícito en una flor, por ejemplo.

El orbe está lleno de idiomas no verbales, que van desde los gestos de las personas, el lenguaje de los colores y las flores, las formas de las nubes en el cielo, el rastro de un insecto y hasta el significado de una tarjeta o la forma de mover un abanico.

Pero una manera preferida por muchos es el llamado «cara a cara», porque la palabra irá apuntalada por los gestos corporales, el tono alto o bajo con matices agradables, irónicos o ríspidos.

Tendrá también quien entabla un diálogo con otro individuo la posibilidad de persuadir con más facilidad si se encuentran en el mismo lugar, sobre todo cuando tratan temas que tienen relación con una forma de pensar o de valorar. Y esto es aplicable desde el centro de trabajo o estudios hasta el hogar.

Casi todos hemos recibido mensajes a través de un papel, de un correo electrónico o un chat, los cuales nos resultan en ocasiones insultantes, de ahí que debamos ser muy precavidos con la forma de redactar, porque todo está en blanco y negro y el receptor puede confundirse.

Resulta válido incitar al debate, en el cual confluyan opiniones diversas e, inclusive, contrapuestas, sin que por ello renunciemos a expresar un contenido coherente a partir de nuestros criterios, pero debe lograrse sobre todas las cosas con respeto. Saber escuchar y luego plantear nuestros puntos de vista son premisas a las cuales no debemos renunciar.

Seguramente de esa manera se enriquecerá el tema tratado, ya sea de los modos y modas, tradiciones, tendencias y valores éticos, en el complejo entramado espiritual, social y económico que vive el país.

El ruso Mijail M. Bajtin, crítico literario, teórico y filósofo del lenguaje, dijo que «todas las palabras huelen a una profesión, a un género, a una corriente, a un partido, a una determinada obra, a cierto individuo, a una generación, a una edad, a un día y a una hora. Cada palabra huele a los contextos sociales en los que ha vivido con intensidad; todas las palabras y formas están pobladas de intenciones».

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