Octavio nos dijo adiós

 En mi sentir interpreto el de todos los compañeros y compañeras que durante décadas habíamos trabajado junto a él. Se reponía de una intervención quirúrgica de cataratas, y la muerte le sorprendió. Es una noticia dolorosa para los periodistas cienfuegueros y para todo el colectivo de la emisora provincial Radio Ciudad del Mar a la cual dedicó sus mejores años de profesión, interrumpidos temporalmente por algunos años que laboró en el periódico “Cinco de Septiembre”.

Lo conocí en 1973, apenas graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana. Desde siempre nunca quiso dejar de ser aquel guajirito de Cumanayagua sencillo, serio, amistoso, susceptible y muy deseoso de aprender y, al mismo tiempo, de compartir cuanto aprendía con sus colegas y con cualquier persona. Octavio fue el hombre que para conversar no hacía distinciones entre condición social, jerárquica o cultural. Apasionado del idioma, de sus leyes y secretos, inconforme ante el mal uso que de la lengua otros hicieran, acaudaló un valioso conocimiento que compartió en secciones de la Radio y en el canal Perlavisión.

Periodista, maestro, jurista (durante mucho tiempo alternó como juez lego) y jamás dejó de ser estudiante. Lo recuerdo en los días de los Diplomado sobre Tendencias del Periodismo Contemporáneo, y de Periodismo Hipermedia donde, a la par de cumplir su rol de alumno puntual y responsable, cámara fotográfica en mano escribía acerca de cada módulo y de sus profesores. También tengo presentes sus colaboraciones en el sitio Web de Radio Ciudad del Mar donde nos mantenía informado acerca de la Peña Cultural de Pueblo Griffo “Armando García (Fobito)” animada por el decano de la Radio cienfueguera Humberto Albanés.

A todo el quehacer profesional de Octavio Pérez Valladares se añade su labor de investigador histórico; gracias a sus pesquisas conocimos la historia de Polo Vélez, el último salteador, hombre legendario  acerca de quien escribió su vida, de modo seriado, en el periódico Cinco de Septiembre. Considero que al respecto jamás fue reconocido a la altura que lo hubiera merecido. En honor a la verdad, conocemos la vida y aventuras de Polo Vélez gracias a este profesional del periodismo revolucionario cubano.

Hace escasas semanas nos comunicábamos vía correo electrónico, y dejaba siempre entrever la susceptibilidad que le caracterizó, y siempre me ocupé de alentarlo, de que lo importante es la obra, saber que se ha hecho bien. Tan pronto supe del reconocimiento que le otorgara la Sociedad Cultural José Martí  “Por la Utilidad de la Virtud” le escribí para felicitarlo. De cierto modo manifestó que pensaba no contar con mucho más tiempo para vivir; nuevamente le di aliento, que teníamos OPV para rato.

Finalmente nos dijo adiós sorpresivamente. Esta mañana cuando contesté el mensaje al compañero Jesús Rodríguez Díaz, Presidente de la UPEC en Cienfuegos, le hice saber que era el primer correo abierto en la mañana y, lamentablemente, era una noticia dolorosa para todo el gremio de periodistas cienfuegueros. Hoy lo recordamos con respeto y cariño, como al hombre que creció ante cada dificultad, y que de humilde guajirito de Cumanayagua llegó a convertirse en un paradigma de nuestra profesión.

Querido colega y amigo OPV: Descansa en Paz.

 

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