Maria Dolores Ortiz: Cepero Brito fue quien me propuso como panelista de Escriba y Lea (II)
Valiosos compañeros han compartido con usted a través de los años y han dejado su marca en Escriba y Lea. ¿Cómo los recuerda?
A todos los recuerdo con nostalgia y con cariño. A Galis-Menéndez porque fue el fundador del programa. Era un hombre de una personalidad muy agradable, extremadamente educado, un hombre dedicado a su familia, a sus estudios, a su trabajo. Creo que realmente fue un hombre ejemplar, fue un gran compañero en Escriba y Lea.
Dubouchet había sido en cierto sentido profesor mío en la Universidad en mi época de estudiante, de manera que entre él y yo había un poco el respeto ese del alumno hacia el profesor, pero fuimos también muy buenos amigos, Mientras vivía Cepero, cuando el programa se hacía en vivo los viernes por la noche, adoptamos la costumbre de irnos todos cuando terminara el programa con Cepero, generalmente para el Emperador a tomarnos unos traguitos o a comer.


Sabía que además de sus amplios conocimientos, es usted una gran comunicadora, con una personalidad muy propia… Diría que su correcta expresión oral y la sonrisa que la acompaña, traslada complacencia, armonía…
Revisando mis grabaciones, volví a escuchar con emoción y gran interés, una entrevista que realicé hace exactamente 10 años. Se trataba de alguien muy especial, al que le tenía cariño y mucha admiración. Una prolífera existencia que cobra aliento una década después de los albores del siglo veinte, para transitar con paso seguro desde los humildes arrabales del Marianao noctámbulo, pasando por el Alhambra, hasta los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional.
Navarro como cariñosamente llamábamos a este excelente locutor oriental, fue de esos profesionales, que por su voz de excelsos matices y su gran calidad, dejan una marca en su andar ante el micrófono de no pocas emisoras del país.