ALMEIDA, la música, la Radio (+Audio) (+Video)
Dicen que sobre las olas del Mar Caribe, una canción fue luz en noche cerrada; que un nombre de mujer y emperatriz despidió a los que serían libres o mártires; que emergió un canto: “ Y ahora que me alejo / para el deber cumplir, / que mi tierra me llama / a vencer o a morir…”


Cuando Jailer Cañizares asistió a aquella escena en
Nunca creí que llamar al amor, fuese considerado un delito. Pues bien, algunos no quieren escuchar esa palabra. De ningún modo. Ahora resulta que es demasiado dulce o demasiado suave, para ciertos cibernautas. La palabra de orden es fuego, y el amor sobra.
Los vi llorar frente al diablo que ardía, frente a las aguas. Él era un compositor barbadense, ella una bailarina nórdica. Los había entrevistado en mis andanzas en la Fiesta del Fuego. Lágrimas frente a las chispas, el último día. Esa imagen era el símbolo perfecto del Festival del Caribe: la mixtura, el encuentro de culturas, las raíces del mundo.