DEPORTE EN LA RADIO (I) El oro olímpico… imposible de transmitir
La radio está destinada a la grandeza. Es grande porque es humilde. Ella se aprieta a los latidos de la gente y es como un juego de espejos. Emociona, porque ella misma toca las emociones y las devuelve. Sabe hacerlo.


¿Por qué? ¿Por qué usted quiere tomarse una foto conmigo? Y dio un paso atrás… No era arrogancia, era temor. Una larga historia de escarnios le acompañaba, le había costado caro ser diferente.
Era el más grande. Es costumbre humana etiquetar, clasificar, catalogar. Alguien logra un bautizo feliz y allá vamos a repetir: los cuatro grandes de la trova, las cuatro joyas del ballet, las cuatro cosas. Ni una pizca quitamos a la grandeza de
Dejo correr cuatro minutos del programa Cuerdas de mujer de la emisora CMKC. Pasos, murmullos, silencio. La narradora intenta tocar los pensamientos de aquella dama que va a fundar, que va a romper. Música ligera. Efecto.
¿Un minuto siempre tiene 60 segundos? Pues, no hay que apurarse en responder. El tiempo se dilata o se contrae, según las circunstancias.