Simplemente la radio me cautivó
Seguramente lo que más disfruta es la relación con los oyentes. Basta con preguntárselo y sus ojos brillan. Y me contó: «cuando comencé el trabajo aquí en la Radio, realizaba un programa que se llamó Somos Jóvenes, un espacio instructivo mediante el cual podía intercambiar con el público. Cierto día me avisan a la redacción que me estaban buscando en el lobby de la emisora. Era un oyente, al cual le leí en los ojos la decepción que se llevó al verme, pues me imaginaba de una forma diferente a la que me presenté.»


Salimos de la sala hacia su despacho. Encuentro una máquina de escribir eléctrica junto a una lámpara y un escritorio que rebosa de papeles. Lo imagino sumido en un letargo danzando con los dedos sobre el teclado. La vista fija en las letras que se desnudan con la cinta.
Cuando se indaga en el idioma árabe emergen algunas características que llaman la atención sobre todo para los hispanohablantes. Por ejemplo el hecho de que las palabras no se vocalizan, sino que se modulan, siendo cada sonido abreviado o alargado para ir matizando el significado latente en una raíz.
“La radio a mí me encanta”, así confesó la periodista y locutora Teresa Segarra al Portal de la Radio Cubana, mientras recordaba con agrado su experiencia frente a los micrófonos de la emisora CMBQ Radio Enciclopedia.
Tal vez muchos hubiéramos preferido que nunca se iniciara la construcción de la tan problemática y vilipendiada Torre de Babel. Pero lo que supuso un mal comienzo para la comunicación, fue seguido del esfuerzo del hombre por tratar de limar las asperezas y hacer placentero y viable el acto de comunicarse, aunque no hayan podido eliminarse las más de siete mil lenguas persistentes en el mundo.