Che y Maceo, vidas perdurables

Los azares del destino hicieron coincidir -un 14 de junio- el nacimiento de Antonio Maceo y Ernesto Guevara. En siglos y tierras diferentes, pero enlazados por similares convicciones de justicia y por haber sido consecuentes con ellas, sin ceder jamás. Su dimensión histórica es tal, que sus vidas trascienden épocas y resultan perdurables. Tuvo el argentino la honra de sumarse a la lucha insurreccional en Cuba para reanudar la tarea de liberación, tronchada desde la gesta del 95 y uno de cuyos pilares fue el General Antonio Maceo. Y -como el Titán de Bronce- condujo una de las columnas rebeldes que irradió la Revolución por todo el país. Ernesto Guevara ganó en Cuba el grado de Comandante, y el apelativo de Che con que trascendió al mundo. Nació en la ciudad argentina de Rosario, pero hizo suyo al pueblo cubano y compartió sus luchas emancipadoras. Heraldo revolucionario Noventa y cinco años se cumplen hoy del nacimiento de Ernesto Che Guevara. Múltiples semblanzas nos acercan al niño asmático e inquieto; al joven médico que recorrió Latinoamérica y descubrió su alma doliente; al hombre que encontró en Fidel al ardiente profeta de la aurora, fue uno más entre sus combatientes y ayudó a consolidar los años fundacionales de un proceso transformador de estructuras y conciencias. Hoy se evoca al político de pensamiento marxista y profundamente antimperialista, que hizo de la solidaridad causa ineludible por un mundo mejor. Y se recuerda al revolucionario austero y sensible; crítico y exigente; confiado siempre en la victoria. El que advirtió que mientras el imperialismo mantenga sus garras fuertes y sus deseos de destruir nuestra Revolución, tenemos que seguir en pie de guerra. El Che, cada día, conmina a estar a su altura.

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Che indispensable

«Si queremos expresar cómo queremos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡queremos que sean como el Che!». De solo leerla, todavía emociona esta apasionada reflexión del Comandante en Jefe Fidel Castro en la velada solemne en memoria del comandante Ernesto Che Guevara, en la Plaza de la Revolución, el 18 de octubre de 1967. La presencia del legado humanista del Che constituye un basamento ideológico imprescindible que, como cubanos, llevamos siempre, pero sobre todo como el poderoso valladar de los principios. Cuando trovadores del rango de Silvio Rodríguez, Vicente Feliú y Gerardo Alfonso aluden en sus canciones a los valores y virtudes del Guerrillero Heroico, es porque refrendan la presencia del ser humano cuyos paradigmas los encontramos en niveles superiores de la moral, que exigen una integridad a toda prueba. En Hombre, Silvio lo honra porque «tu sombra brilla hoy en la pelea mayor de la conciencia y las razones»; Vicente, en Che:30, le da la bienvenida de parte de «quienes nunca creeremos en tu muerte», y Gerardo con Son los sueños todavía, le reconoce que «tu espíritu es humilde y reencarnas en los pobres y en sus vidas». La literatura recopilada en torno a él nos pone frente a un revolucionario excepcional, con plena vigencia. El fraile brasileño Frei Betto le pide al Che que nos ayude a ser motivados por grandes sentimientos de amor; el escritor jamaicano Keith Ellis asegura que «Guevara continúa siendo indispensable»; el escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura, dijo que Che Guevara es solo el otro nombre de lo que hay de más justo y digno en el espíritu humano. Mientras exista la injusticia y la desigualdad entre los pueblos, acudiremos al decoro, a la nobleza y al altruismo que, como parte del patrimonio ecuménico, …

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Che: vigente e imprescindible

En tiempos en que la ofensiva de los ultraderechistas y los designios imperiales atenazan con hechos violentos, políticas neoliberales y campañas mediáticas agresivas a varios países de América Latina y fomentan guerras e intervencionismo por el mundo, el pensamiento y la figura de Ernesto Che Guevara evidencian su cercanía y necesidad, a punto de su 95 cumpleaños. Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina, pero se convirtió en el Che entrañable de los cubanos, cuando decidió unirse en México a los expedicionarios del yate Granma que enrumbaron en 1956 hacia la Sierra Maestra, a luchar por la libertad de la Isla. De allí bajó con los grados de Comandante, ganados bravamente en julio de 1957 y demostrados como jefe de una importante columna, cuando dirigió decisivos combates y en la legendaria batalla final de Santa Clara. El hombre que se había incorporado como médico a la lucha de los cubanos bien pronto demostró que estaba entre los primeros y más corajudos soldados y que era un inteligente estratega. Los años que pasó entre los cubanos hablaron de la confianza del máximo Líder de la Revolución, Fidel Castro, de los restantes cuadros del Ejército Rebelde y de su entrañable hermandad con otro líder amado los cubanos, Camilo Cienfuegos. Como ministro en actividades de gran peso en los sectores de la industria y bancario, Guevara se aplicó a fondo en el estudio y la consagración sin límites al trabajo, para desempeñar con dignidad, creatividad y honradez sus funciones. Aplicó nuevos métodos de dirección, arrastraba y entusiasmaba a sus subordinados mediante su entrega y ejemplo. Implantó un riguroso sistema de control que preconizaba ante todo la exigencia por la disciplina y el laboreo consciente y aplicado. Su austeridad y modestia fueron proverbiales. Estimuló el estudio, …

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