Rara Avis en América Latina

Quiero iniciar mis modestas afirmaciones realizando un ejercicio de extraordinaria voluntad para no caer en la trampa de la vulgaridad que a diario el señor presidente de Argentina le tiende, a diestra y siniestra, a otros gobernantes.  No hablo, por supuesto como alguien investido de jerarquía gubernamental alguna. Hablo, eso sí, como un simple ciudadano que conoce muy bien reglas elementales de respeto y educación. La personalidad de este señor es peculiar. Lanza insultos a diestra y siniestra; está convencido que él es el centro del mundo, aunque, no obstante, se considera sincero admirador de siniestros personajes como Donald Trump, Bolsonaro y otros de la misma calaña.

Como se siente “tan importante” se cree con derecho hasta de insultar a otros e ignora reglas elementales de la diplomacia y hasta de la más elemental educación ciudadana. En fin, su accionar prostituye la imagen que cualquier gobernante debe portar; es un charlatán que hasta deshonra su propia profesión de economista. En su perfil no puede faltar un odio visceral hacia todo lo que le parezca socialismo, ni siquiera a gobernantes que, simplemente, se han pronunciado por dedicar mayores recursos para los muchos pobres de este mundo.

Adopta medidas contra su pueblo. Casi recién estrenado como presidente empezaron las marchas y protestas denunciando sus medidas contrarias a los derechos elementales del pueblo, dígase cesantías de grandes grupos de trabajadores, derechos negados, adoración al gran capital para resolver los problemas sociales, y en fin todo un entramado de medidas que, inexorablemente llevará al pueblo argentino al sufrimiento, sobre todo en su empeño en destrozar al Estado y dejarlo todo en manos del capital…!tamaña barbaridad!, es decir, aplastar al pueblo y enriquecer mucho a grandes inversionistas privados.

Pero no le basta, y entonces, en actitud arrogante, adoptando su posición de “dueño de Argentina” profiere insultos, por eso he mencionado que es un discípulo de Trump. Vea usted algunos ejemplos: A su retorno a Argentina: “Hola a todos, volvió el león surfeando sobre una ola de lágrimas socialistas…!Viva la libertad carajo. Del presidente de Colombia dijo: “Mucho no se puede esperar de un asesino terrorista”. De Andrés Manuel  López Obrador: “Que un ignorante como él hable mal de mi me enaltece”; del chileno afirmó “que era un empobrecedor”; a la esposa del presidente español la calificó de corrupta y del propio Pedro Sánchez dijo que si Sánchez se dio por aludido es porque está sucio. Pero como siempre le queda cuerda para su bravuconería y falta de respeto elemental, también calificó al propio Papa, diciendo que era el representante del maligno en la tierra.

Y este es el mismo señor presidente del noble pueblo argentino, que cometió el error de elegirlo, pero del mismo modo que así lo hizo –estoy convencido-lo derrumbará, y pasará a la historia de nuestra América como un verdadero bochorno. Eche a un lado su obsesión por aplastar al Estado y encumbrar al capital. Al parecer usted aún no se ha dado cuenta que esa pretensión ya pasó hace rato, porque demostró su enorme injusticia. Los pueblos ya lo saben y continuarán en la lucha por un mundo más justo.

“Los pueblos, como las bestias, no son bellos cuando bien trajeados y rollizos, sirven de cabalgadura al amo burlón, sino cuando de un vuelco altivo desensillan al amo”. José Martí

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