El Guayabero, nuestro pícaro trovador

Hay voces que al cantar cuentan historias. En esta bendita tierra cubana, donde el sol quema la piel y la vida del guajiro se mide en cosechas y versos, nació una de las figuras más entrañables de la música tradicional. Me refiero a Faustino Oramas, conocido universalmente como «El Guayabero». Su existencia abarcó casi un siglo para devenir  en testimonio vivo del humor inteligente que define nuestra idiosincrasia criolla.

Faustino no fue un músico de conservatorio; nació y evolucionó como producto de la oralidad, y heredero de la tradición del punto guajiro y la décima improvisada. Sin embargo, su obra trascendió el entorno rural para instalarse en el imaginario urbano. La «picardía criolla» en su estilo iba más allá del chiste fácil o el doble sentido. Tuvo la gracia y el arte de envolverlo en  melodías. En sus letras fue cantor de lo cotidiano, capaz de hacer reír y de señalar con sonrisa cómplice, las ocurrencias de su tiempo.

Canciones como «El Guayabero», «Que lo baile Adela» o aquellas incandescentes décimas acerca de “Marieta”, se hicieron himnos de la cotidianidad por su ritmo contagioso y por su capacidad de conectar con la gente.

En sus presentaciones aparecía siempre vestido con su característica guayabera y sombrero. Guitarra en mano desgranaba versos atestados de una gracia campesinas que se mezclaban con una astucia única. Su voz, áspera sonaba a tierra húmeda y a monte. Podía prescindir de orquestas; su voz, su guitarra y su ingenio eran suficientes.

A sus 89 años le fue entregado el Premio Nacional de Música, galardón que honraba al artista, al tiempo que validaba todo un género. Al premiarlo se reconocía la complejidad y múltiples matices de la música de raíz campesina, impregnada de ciudad.

Faustino dejó de existir el 27 de marzo de 2007. Además de la música con que nos hizo reír, llevó consigo un repertorio de historias inéditas. Su obra es un puente hacia las raíces. La gracia, el buen humor y la picardía que radicaron en él son motivos a celebrar.

Al evocarlo en la Radio, equivale a escuchar parte de la memoria cubana. Con lo que nos heredó aprendemos que hay una sabiduría transformadora de lo cotidiano hecha arte y sonrisa; incluso más si se logra, como lo hizo él mismo, con una guitarra, en guayabera y a lo natural, casi sin proponérselo.

Faustino Oramas, “El Guayabero”, sentó cátedra de cubanía; y lo hizo con naturalidad. Ha sido irrepetible como clásico de la música popular cubana, esa que con picardía cultivó y que todos disfrutamos.

Autor

  • Lic. María Salomé Campanioni → Periodista y Editora de Plataformas Digitales. Fundadora del sistema web y del Portal de la Radio en Internet. Creadora del primer perfil de Twitter (X) en la radio (@radionline).
    40 años de labor ininterrumpida en la Radio cubana. Reportera radial, redactora, editora web, directora del Noticiero Exclusivo de Radio Rebelde, y jefa de información del premiado espacio informativo Haciendo Radio.
    Trabajó en la emisora Radio Reloj, donde creó el movimiento de corresponsales y colaboradores del canal informativo más antiguo del mundo. Premiada en varios festivales nacionales de la radio al que también asistió como jurado de Internet. Analista y Especialista principal del Sistema Digital. Fundadora del Grupo de Redacción Nacional de Internet de la Radio Cubana. Asesora en la fundación de la Revista Digital En Vivo., Creadora del sitio web Habana 500.
    Miembro del Equipo Especializado de la Radio Cubana para la cobertura de eventos de primer nivel. Podcaster y Gestora de Medios Sociales. Comunicadora. Correo: campanioni@gmail.com

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