En medio del recrudecido e inhumano bloqueo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, el cual pasa por un ya prolongado cerco de combustibles, la solidaridad internacional y la resiliencia de los cubanos se alían como valladar ante el genocida mecanismo.
En los últimos meses los gobiernos y pueblos de países como México, Colombia, Brasil y China, han hecho llegar a Cuba, nación que tanto ha hecho por otras naciones con asistencia de sus médicos y maestros, ayuda material de diverso tipo, incluidos alimentos como arroz, y material sanitario.
Pese a que ello constituye solo un paliativo ante las crecientes necesidades humanitarias de la población cubana, con esos productos y artículos, reconforta saber que numerosas organizaciones políticas y sindicales se solidarizan con la Isla en estos tiempos tan difíciles.
En días recientes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una videoconferencia ratificaron su rechazo al bloqueo impuesto por Washington contra Cuba y exigieron su cese inmediato.
Una vez más ambos mandatarios compartieron su preocupación por la grave situación humanitaria en el territorio caribeño debido al cerco, el cual incluye una presión multidimensional por parte de la administración de Donald Trump.
Vale apuntar también que el 8 de este mes, el alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, alertó que los paquetes de sanciones – afectan a ramos enteros de la economía nacional- producen efectos indiscriminados y severos en las poblaciones y son contrarios al derecho internacional humanitario.
En ese contexto, en horas precedentes el Canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció en su cuenta en X, por su parte, que, según la Organización de las Naciones Unidas, 170 contenedores de productos esenciales que ya se encuentran en territorio nacional, equivalente a unos 6,3 millones de dólares, “no están llegando a los beneficiarios debido a la escasez de combustible”.
Ante esa difícil situación, que impide la entrega de más recursos a personas necesitadas, el ministro de Relaciones Exteriores valoró que el engendro tiene un impacto real y grave en parte del castigo colectivo que aplica el gobierno estadounidense contra el pueblo cubano.
El dirigente hizo énfasis además en que el cerco “No solo limita el desempeño de la economía cubana”, sino que también “frena el trabajo de agencias y organizaciones internacionales, evidenciando su carácter extraterritorial”.
Como consecuencia de tal reforzado engendro, el cual provoca largos apagones que inciden en la producción de alimentos, las condiciones de vida de la población cubana tienden a empeorar, pese a los esfuerzos del Estado nacional por mantener servicios esenciales como la salud y la educación.

Su impacto se hace sentir, sin dudas, en el sector de la salud, el cual, según datos oficiales, entre marzo de 2024 y febrero de 2025 causó pérdidas económicas en el ramo que sobrepasaron los 288 millones de dólares.
De acuerdo con el organismo, la cifra es parte de los “más de cuatro mil 183 millones acumulados por el sistema nacional de salud cubano durante más de seis décadas como consecuencia del bloqueo norteamericano”.
En aras de que se ponga fin al inmoral cerco impuesto por la potencia del Norte, el cual condena cada año la Asamblea General de las Naciones Unidas, hoy Cuba recibe la solidaridad de muchos en el mundo.
Gobiernos y pueblos, en haz apretado como la plata en las raíces de los Andes, denuncian en tribunas diversas las presiones de todo tipo del imperio contra un pueblo que no promueve la guerra, sino que aboga por la convivencia pacífica, como lo reafirman sus dirigentes.
Ante el resonar de tambores de guerra por los halcones de Washington, prosigue la ayuda solidaria a Cuba y las marchas de organizaciones, como lo demuestra el comienzo de las actividades en Bélgica del convoy europeo de solidaridad con Cuba.
La caravana, proveniente de Italia y que integran activistas sociales, eurodiputados, parlamentarios, intelectuales, líderes políticos y sindicales y residentes cubanos, con su recorrido por varias ciudades de Europa demuestra que Cuba no está sola, como lo proclaman los organizadores.

