– 5 de noviembre de 1987. Fidel pronuncia un discurso en Moscú en el Encuentro Internacional de Partidos y Movimientos que asistieron al aniversario 70 de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
Expresa:
“Es imposible abordar en pocos minutos todo lo que la decisiva situación del mundo exige como respuesta. Reiteramos aquí tan solo que para nosotros la premisa es la paz y que la paz está estrechamente vinculada con el desarrollo.”
Fidel señala que concebir el desarrollo sin la paz y el desarme es imposible y que pensar en la paz sin desarrollo carecería de realismo.
Y precisa:
“… lo importante es definir cómo ha de configurarse ese mundo de coexistencia entre sistemas sociales contradictorios, cómo podremos hacerlo surgir de este otro mundo de desarrollo desigual y subdesarrollo intolerable…”
Detalla los niveles de pobreza, desempleo y los indicadores de salud de los países subdesarrollados, y además comenta acerca de los aspectos financieros que apuntan a una crisis económica mundial sin precedentes.
Condena la explotación del imperio contra los países pobres encargados de suministrar las materias primas y sus recursos naturales para mantener las opulentas sociedades de consumo.
Asegura:
“… esa desigualdad tiene que ser eliminada o no será librada nuestra Tierra de las violentas explosiones sociales y respuestas en que los pueblos neocolonizados, preteridos y explotados se abrirán paso frente a todos los valladares con su propia fuerza y con la necesaria solidaridad de otros pueblos.”
Además detalla:
“Como parte de nuestra lucha por la paz perdurable, tenemos que asumir todos la defensa del Nuevo Orden Económico Internacional.”
Agrega:
“… Tal vez los neocolonizadores no sean capaces de comprenderlo todavía; pero si se cambiaran las bases de neocolonialismo, si se terminara la opresión económica de Asia, África, América Latina y el Caribe, el poder adquisitivo que surgiría en esos tres continentes le daría al capitalismo la posibilidad de prolongar su existencia por un mayor tiempo, en medio de condiciones que serían tal vez para ellos menos privilegiadas, pero también menos inseguras.”
Subraya la importancia de la unión de las fuerzas progresistas del mundo.
“Quienes defendemos el socialismo como futuro para la humanidad, debemos estar en esta batalla que no es todavía la del socialismo, sino la de un mundo distinto librado de la miseria y la opresión, la de cientos de millones de hombres para los cuales es también indispensable convencer a los neocolonialistas de que les es imperativo cambiar, o derrotar su política mediante esta lucha de los pueblos.”
Fidel precisa
“Representamos una fuerza que, a pesar de nuestras diferencias visibles, es a la vez convergente y poderosa. Todos defendemos una paz verdadera sin miseria ni retraso; todos condenamos el apartheid, repudiamos el intervencionismo contra los países independientes; todos aspiramos a cambiar lo que hoy existe para hacerlo mejor, más humano; todos podemos trabajar juntos.”
Y enfatiza:
“Las fuerzas que representamos forman parte del torrente universal decidido a imponer la paz y a mejorar el destino de los hombres.”


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