3ra y 44, la esquina del amor

En esa esquina radica el cuartel general de la poética de uno de nuestros más entrañables cantautores, custodiado por alegres zunzunes e inspiradoras musas que jamás le han abandonado.

Allí Amaury Pérez Vidal vela con particular celo por preservar canciones del rango de los versos que esperamos de alguien como él.

Por encima de polémicas derivadas en torno al estado actual de la canción en nuestro país, Amaury conserva la fe de creer en el poder reparador del lirismo sobre las plagas de mal gusto que acechan nuestra sensibilidad.

Del mismo modo que las olas no se hallarían sin el viento, muchas de sus composiciones viven atrapadas en el universo de nuestra estética, percepción nacida de una belleza que no por familiar, puede resultar indiferente.

Hoy, Amaury vuelve a convocar el sortilegio con un disco, hecho desde la fragilidad de sus más profundas intimidades. Rinde homenaje al nido hogareño cuando bautiza esta producción discográfica bajo el nombre de 3ra y 44, cuna de memorables cantos de amor cuyos versos se hacen nuestros por los caminos del corazón.

Canciones como Licencias de otoño, Ya lo ves y Secreto del amor no solo marcan la intensidad de anhelos profundos sino que a la vez constituyen evidencias de una independencia probada a la hora de configurar la estructura musical de las distintas canciones.

Con el aplomo y el conocimiento acumulado durante su extensa trayectoria, Amaury delinea múltiples perspectivas de creación junto con el experimentado productor Juan Manuel Ceruto, para entregarnos una plataforma sonora donde la fusión deja de ser ese término excesivamente manipulado de los últimos tiempos para darnos un resultado concreto de esmerada realización artística.

Si bien por momentos, la escucha del CD  3ra y 44 en su conjunto, nos remonta en una suerte de onda retro (años 70) por el regodeo melancólico en el  timbre de la guitarra o por el manejo de las posibilidades expresivas del sintetizador en la escuela del músico inglés Rick Wakeman, lo cierto es que una y otra vez revalida el presente por el original tratamiento que otorga a sus invitados.

Una vez más, nuestro bardo aplica la sabiduría que brota de las almas nobles, al recibir con toda clase de atenciones, como en su casa de 3ra y 44, a artistas representativos de distintos géneros musicales para compartir el resplandor de una luz renovadora. Y uno siente que han interiorizado la esencia del sello que singulariza al creador Amaury Pérez.

Tanto es así que, en la pieza Te esperaré no estamos seguros si es Israel Rojas en una canción de Amaury o Amaury en una obra de Buena Fe, por la afinidad estilística.

Otra es la impresión al escuchar a Emilio Frías «El Niño» en Loco por ti, que se recibe como un aviso para acercarnos, sin pérdida de tiempo, al quehacer de su propia agrupación.

Sin embargo, cuando la inconfundible voz de Beatriz Márquez aparece en Caricias junto a un Amaury emocionado, nos congratulamos de que este tema imprescindible entre los clásicos del patrimonio de la nación, haya sido revitalizado nada menos que con alguien de la talla de La Musicalísima.

Pero la sorpresa del disco llega de verdad con los reguetoneros Yomil y El Dany junto a la jovencísima Carolina Fernández.

Un género como el reggaetón, duramente criticado por propagar textos de una vulgaridad tal que a menudo violenta las normas éticas establecidas para la convivencia en nuestra sociedad, parece repentinamente bendecido por la poética de Amaury.

Es el signo de la virtud martiana practicada por el trovador, quien al invitarlos a participar en la grabación de Enamorado, el tema más festivo del disco, abre una puerta  que nos invita a meditar acerca de la misteriosa armonía que les ha permitido, a ambas partes, abordar un entorno musical otro.

Para nada es casual que Amaury y Petí,  canción emocionalmente contenida, haya sido la escogida para resumir el mensaje expandido de principio a fin: 3ra y 44, sin la menor duda, ratifica una vez más de qué trata el amor verdadero, el que se apaga y enciende con las luces y las sombras de los años compartidos.

Definitivamente, ante la obra de una autoridad en la canción cubana como Amaury Pérez, solo queda la opción de celebrar este nuevo disco. Ya lo dijo Martí: «Por el amor se ve. Con el amor se ve. El amor es quien ve. Espíritu sin amor, no puede ver» (1)

 Nota:

  1. Martí, José. Cuadernos de apuntes. 1894, t. 21, p. 419

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