Fiebre de Sábarock por la noche

Quizás en 1990, nadie podía avizorar que cuando la actual Emisora de la música cubana diera nacimiento a Sabarock, estaba legitimando un espacio social a la comunidad rockera, tan hoy y siempre marginada no solo socialmente, sino por los medios de comunicación.

Simplemente pasó, y ya es imposible hablar de cultura metal sin remitirse al programa, que por la consistencia y maestría que tiene en su concepción ostenta el Premio Nacional de Radio y aparece en sitios de consulta especializada como el Diccionario de la Música del Metal Iberoamericano. Pues la esencia del programa es la mirada especializada -desde un estilo muy metalero- a la cultura rock en la isla.

Y como las hazañas vienen con nombre y apellido vale el reconocimiento a Carlos Fornés, su autor intelectual y conductor, productor y director del programa que sale al aire todas las noches sabatinas de 8.00 a 9.00 pm.

Fornés, un acólito de este género en la mayor de las Antillas, declaró en exclusiva que su programa le ha dado las alegrías que nunca imaginó, pues la resonancia que tiene en la audiencia alcanza unos niveles extraordinarios.

«Sábarock tiene influencias en su forma radial de una emisora de habla inglesa que existía en Cuba llamada Cyrock, que tenía no solo buena música si no unos Dj muy desenfadados en su locución, pero siempre quise que tuviera el sello del barrio, una especie de mezcla de lo nuestro con las vanguardias norteamericanas de la radio. En este sentido siempre fue un programa bastante atrevido, de mucha audiencia, hace 10 años recibíamos 43 llamadas en 58 minutos de emisión».

A todas luces estamos ante un producto para la alta cultura rockera, que está estructurado por análisis musicales, un segmento de rock cubano donde se hacen entrevistas a las bandas, y la reproducción del trabajo musical de los exponentes del género.

No es de extrañar entonces que un proyecto como este se haya hermanado desde 2004 con Cuerda Viva, siendo ambos los principales responsables de la organización de los premios que cada año otorga el programa televisivo a la obra de los grupos musicales que se insertan en el amplio espectro de la música alternativa.

«Yo en mi programa tenía unas encuestas críticas donde dividía las bandas incluso en categorías dentro del rock, y dejamos de hacerla ahí y empezamos a aplicar ese sistema en Cuerda Viva, así me mantuve desde entonces como jurado de los premios, e hice una sección de video clip en el programa durante tres años».

«Cuerda Viva me parece una iniciativa muy buena, es una puerta que se abre para todos los creadores que no tienen espacio y allí lo encuentran, por allí han pasado artistas hoy muy famosos como Diana Fuentes, Yasek Manzano, Interactivo, Hipnosis, la banda capitalina del metal, Qva libre y otros muchos proyectos que en sus inicios tuvieron su casa allí».

Han pasado dos décadas desde la primera emisión de Sábarock y aún sigue dando de qué hablar entre los radioescuchas capitalinos.

Cuerda Viva sigue hoy con más fuerza y apoyo que nunca en la difícil batalla por legitimar géneros musicales de escasa representación, pero el éxito que tienen ambos proyectos es una muestra verídica de que somos un país con diversos gustos musicales; los cuales deben ser atendidos despojados de una visión segregacionista.

La demanda actual que tiene la sociedad de verse representado en sus plataformas socializadoras cada vez está creciendo, la médula creativa de Sábarock (y otros programas de su naturaleza como Disco Ciudad y Misceláneas, ambas de Radio Ciudad) debiera expandirse en hacia toda la parrilla mediática.

Quizás con ello, otros procesos culturales que hoy se están reconfigurando también tengan una respuesta o un respaldo de los medios. Solo así programas de esta índole -siempre y cuando sean conformados con responsabilidad- seguirán teniendo una trayectoria exitosa.

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