La magia del cierre

El tema es uno de los asuntos más interesantes que se integran a la dramaturgia de los textos de estos medios de difusión masiva que a diario mantienen enganchados, en su continuidad, a los que gustan de estas ofertas que pueden fluctuar entre lo que pasa sin pena ni gloria y la aceptable obra de arte por su contenido y trascendencia.

El desplazamiento mental me lo sugirió el penúltimo capítulo de la telenovela brasileña Avenida Brasil que tenía virado al revés a miles y miles de televidentes (ahora en Cuba y antes en Brasil y otros países del mundo). Recordemos el cierre de esa propuesta donde  Carmina, pistola en mano, apuntaba a Nina y a Tifón, luego de herir en un pie a su padre en el hangar desde donde éste pretendía huir en una avioneta y haber eliminado, además, al piloto del operativo.

Cada cual  se dio su propia respuesta….¿los mata o no los mata?…esa era la cuestión…(Nada que ver con Shakespeare).  Lo interesante era que estábamos en un cierre de lujo para permitir el capítulo final en este caso. Era, en todo caso, lo que he llamado la magia del cierre.

De inmediato recordé dos momentos de  mi vida: un encuentro con el escritor y poeta Félix Pita Rodríguez y una conversación, décadas atrás, con dos estudiantes de Secundaría Básica en un ómnibus  urbano en la ciudad de Ciego de Ávila…..!Lo qué es la electricidad cerebral que todo lo revuelve para bien o para mal….!

Voy a lo primero: mi amigo Félix, bejucaleño de pura cepa, persona entrañable y enraizado al medio radial, me contó, en cierta ocasión, en la biblioteca de su casa en medio  de volutas interminables de humo, pedazos de pizza y algún que otro traguito del ron del bueno, como en su infancia iba al parque del pueblo a jugar con sus amiguitos y un buen día descubrió la utilidad de contarles historias que siempre dejaba arriba para mantener, en sus oyentes de ocasión, la importante curiosidad de escuchar al día siguiente en qué terminaría la escena…sólo que para enterarse cobraba un centavo….!genial!…..aquello era, precisamente, la magia  del cierre .

Otro momento, en mi historia personal de escritor de radionovelas para la Radio cubana, definitorio de lo que ya yo estaba más que convencido, ocurrió cuando una tarde viajaba en un ómnibus dentro de la ciudad de Ciego de Ávila. Por aquel entonces estaba realizando una investigación de terreno para escribir una radionovela sobre El Ejército Juvenil del Trabajo.Era un poco más de la una de la tarde….el ómnibus de bote en bote….subí y avancé hacia la puerta trasera…me detuve junto a un asiento que compartían dos muchachas vestidas con el uniforme de Secundaria Básica y que en ese momento justamente discutían sobre el cierre de un capítulo que acababan de escuchar por Radio Rebelde, en el espacio Rumbo a la Alborada,y que las había sacudido dramáticamente y que para mayor contrariedad no podían sospechar que ocurriría pues era viernes y hasta el lunes todo quedaba en suspenso hasta el próximo capítulo.

Para ayudar a los lectores les cuento que la escena final de ese capítulo mostraba la discusión y el posible rompimiento amoroso de una pareja a partir de conocer la infidelidad de uno de los dos. Era bien fuerte el diálogo. Las dos jóvenes empezaron a dilucidar cómo terminaría todo. Sin poderlo evitar intervine en la conversación. Ellas me dieron  esa posibilidad y quedaron en una pieza cuando les dije que yo era el autor de la novela. Por supuesto que no les conté lo que pasaría y las dejé en vilo. Aquello me demostró la magia del cierre. Lo necesario de ella en los dramatizados de continuidad.

Es como respirar a todo pulmón y luego dejar escapar el aire lentamente. Tiene sus raíces en las tradicionales novelas por entregas de larga data en la historia de este tipo de literatura, como una vez le comenté a mi amigo Félix quien, metiéndole fuego a su propia biblioteca, emergió entre el denso humo para decirme: Comparto contigo esa magia porque de lo contrario todo se esfuma.

Ojalá que la magia del cierre en los dramatizados de continuidad esté presente en nuestra radio nacional por los siglos de los siglos. ¿Duraremos siglos? Mientras se confirma lo aquí expresado no perdamos la posibilidad mágica de hacer vivir a los radioyentes, que por cientos de miles sintonizan a diario las tiras dramatizadas de continuidad que ofrecen Radio Progreso y Radio Arte, a lo largo y ancho de nuestras emisoras nacionales, provinciales y municipales para bien de la cultura ciudadana.

Sin la magia del cierre se nos caería el edificio por falta de cemento….!Vaya razonamiento de cierre! Pero es lo válido.

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