Homenaje a Jorge Luis Nieto García

La radio ha sido protagonista para el origen y evolución del Día del Locutor, como tan orgánicamente le compete.

A lo largo de cada año, casuísticamente se escogen días que debieran ser todo el año: algunos son internacionales o regionales y otros, cada país emplea su fecha propia, pero al menos ese día se impulsan urgencias a resolver.Es el caso del 1ero. de diciembre como el Día Internacional de la Lucha contra el Sida desde 1988 para la sobrevivencia de la Humanidad, en lo que la radio también defiende una primera trinchera; otros apuntan a sectores apenas visibles, y es el Día Internacional del Motociclista; o se enfatizan justos reconocimientos, como es el Día Panamericano de la Farmacia desde 1948, del químico en México, y de los locutores en Honduras que algunos han considerado no solo hondureño, sino Interamericano.

La propuesta cubana del primer Encuentro Iberoamericano de Locución en Varadero, correspondía al primer congreso Interamericano de Locutores en México 1952 y a la Cámara de Locutores Profesionales de Guatemala (1984); ya el 27 de julio de 2010 se celebraba el primer día del Locutor Hispanoamericano.

El 20 de octubre de 1935 se había creado en Camagüey la primera Asociación de Radio Locutores en Cuba; le siguió el Colegio Nacional de Locutores en La Habana, y otras entidades similares en otras provincias y ciudades cubanas.

En 1945 fue el primer Congreso Interamericano de Radiodifusores en Rio de Janeiro, con delegados de todos los países de América, para unificar las radioemisoras del continente, de donde se creó la Asociación Interamericana de Radiodifusores. Los delegados cubanos fueron Goar Mestre, Ramón L. Bengochea, López del Rincón, Roberto García Serra, Eduardo Héctor Alonso e Ibrahim Urbino.

En enero de 1947 en Camagüey se celebró el primer Congreso Nacional de Locutores con locutores de todo el país, donde se aprobó propender a la legislación de la Ley del Retiro del Locutor, gestionar la creación de la Escuela Nacional de Locutores, crear la Casa del Locutor en La Habana y en las demás provincias, propiciar la Ley de Radio e instaurar el día del locutor.

Del 27 al 30 de julio de 1952 se efectuó en México el primer Congreso Interamericano de Locutores, organizado por los directivos del Colegio Nacional de Locutores de Cuba y la Asociación Nacional de Locutores de México, evento en que la delegación de Cuba propuso y se aprobó instaurar el 27 de julio como el Día del Locutor Hispanoamericano.

El Segundo Congreso Interamericano de Locutores en La Habana aconteció el 1 de diciembre de 1954, fecha que quedó para celebrar ese como el día de los locutores en Cuba, en homenaje a Jorge Luis Nieto García, insigne locutor avileño, que recién fallecido con apenas 33 años, había sido el primero de los locutores avileños en abrir las puertas habaneras a más de un centenar de colegas que a lo largo de los años, servirían a la radio y al pueblo cubanos.

Había nacido el 20 de junio de 1920 en la finca La Rosa, del barrio Coronel Hernández del municipio Morón en la actual provincia Ciego de Ávila, hijo de Julio (natural de Lugo, Galicia, España) y Antoñica (natural de Barranquilla, Colombia), y tuvo tres hermanos mayores: Julio y José, que desde muy jóvenes se radicaron en Barranquilla, y Carmen, que permaneció en Morón con la madre y este su hermano menor, Jorge Luis, en quien Antoñica cifró sus esperanzas de prolongar la tradición familiar en el comercio.

Sucedía que en aquella finca La Rosa, Julio y Antoñica se habían radicado desde su llegada a Cuba e instalaron allí una tienda mixta que se mantuvo hasta la muerte de Julio, cuando Antoñica se trasladó a Morón, donde en la calle Martí # 177 instaló una pequeña tienda de productos industriales que llamó La Acacia, con quincallería, librería y juguetería.

En esa misma cuadra, en 1930 nacería Radio Morón CMJP, primera emisora moronense, novedad cuya inmediatez cautivó desde sus inicios a Jorge Luis para el desagrado de Antoñica, que quería que él atendiera los negocios familiares en el futuro. Pero la vocación de Jorge Luis con otros chicos de la barriada lo llevaba constantemente a la radio y en particular, al micrófono.

Antoñica se quejaba de que por la radio, Jorge Luis desatendía sus estudios y las responsabilidades hogareñas, y para contrarrestar, lo matriculó en una escuela particular alejada, donde debía permanecer casi todo el día, y le ocupaba las noches en la vidriera del Café Ambos Mundos; pero ya él había devenido artista imprescindible cada noche en la programación viva de la emisora, locutor aficionado de clara voz y exquisita dicción, con gran sentido de la radio y con facultades innegables que además, representaba en Morón a la marca de cigarrillos Royals, cuya publicidad hacía.

Antoñica insistió enviándolo a Estados Unidos en 1937, de donde regresa de vacaciones a Morón para volver supuestamente a Estados Unidos: tres meses después Antoñica recibe su primera carta, pero fechada en La Habana, a donde realmente había venido, como locutor de la COCO por 15 pesos mensuales, viviendo en una pequeña habitación. Ella viene a La Habana a llevárselo pero ya era imposible sacarlo a él de la radio, reconocido por sus grandes valores como artista y como ser humano.

Por su carrera en ascenso vertiginoso ingresó en el selecto staff de la RHC Cadena Azul, y fue uno de los locutores que puso de moda “el estilo feriado” brillando en comerciales, como animador y periodista; participó de la primera transmisión de Béisbol Profesional Cubano, haciendo los comerciales, transmisión que lograda desde la rama de un árbol próximo al Estadio de La Tropical.

Fue delegado a aquel Primer Congreso Nacional de Locutores de 1947 en Camagüey, donde se organiza la clase laboral, y es la voz más alta en la demanda de reivindicaciones para los locutores cubanos, lo que lo marca y dignifica como defensor del gremio, secundando a Félix Travieso en su propuesta de crear el Colegio Nacional de Locutores; deviene así uno de sus máximos luchadores.

Como periodista, colaboraba con el diario El País, con la revista Carteles, y con la prensa colombiana mediante sus artículos sobre la farándula cubana.

En la etapa final de la RHC Cadena Azul atendía su Departamento de Programación, pero pronto enfermó con leucemia aguda, que lo consumió rápidamente, hasta fallecer el 5 de diciembre de 1953. Su ausencia al año siguiente en el Segundo Congreso del 1 de diciembre de 1954 pesaba demasiado, y vive aún, al dedicarle al menos, este día.

Autor

  • (La Habana, 1957) Licenciado en Historia del Arte (1982) y Licenciado en Historia General (1986), Técnico Medio Superior en Arqueología (1984) y Técnico Medio Superior en Museología (1985), Doctor en Ciencias sobre Arte (2001) y Máster en Antropología con Mención en Antropología Sociocultural(2001), Diplomado en Historia General Contemporánea (2006), Profesor Titular de la Universidad de La Habana (2002) e Investigador Titular (Ministerio de Cultura y Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente, 2004).

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