Corresponsales en la Radio Cubana, en busca de la calidad necesaria

Instituciones tan emblemáticas como Radio Rebelde, Radio Reloj o Radio Habana Cuba, por solo citar las emisoras cubanas de perfil eminentemente informativo, asumen con sus corresponsales el compromiso de reflejar cuanto de noticioso e interesante ocurra en cada rincón de este país, a pesar de las no pocas limitaciones, tanto objetivas como subjetivas.

En este como en cualquier otro trabajo, influye con creces la planificación temática. Si en años anteriores, en medio de bonanzas económicas la planificación era un asunto de máxima prioridad, hoy se convierte en algo imprescindible, sobre todo después de los duros años de “período especial”, en que el trabajo de los corresponsales se volvió de extremo esfuerzo, por carecer de apoyo logístico total para su desempeño. Ello convirtió a muchos de estos profesionales en informadores de última hora o de “lo que ocurre en el momento”, sin acercar a los directivos a sus propuestas ni entablar como corresponde la evaluación objetiva, prioridad o conveniencia de los temas.

En muchas de nuestras emisoras, como consecuencia de épocas de crisis, empezaron a imponerse como práctica habitual los reportes con apenas una elipsis del tema a abordar, sin que se conozca de antemano en cada caso lo que se va a proponer a la audiencia. No han sido pocas las veces en que tanto directivos como oyentes se enteran de conjunto “al aire” de lo que los corresponsales les proponen. Esta situación adquiere matices mucho más complejos cuando son temas que llevan ejercicio del criterio o suscitan polémicas, todo lo cual requiere de amplia cultura para enfrentarlos.

Si algunos de estos profesionales alcanzan hoy renombre por el reflejo valioso que hacen de su provincia en su emisora, otros alcanzan notoriedad por encarnar una inhumana cualidad: la omnipresencia. Sí, hablamos de esos colegas que son capaces de entrar en toda la tira de la programación, ya sea informativa, cultural o de cualquier otro corte, pues se las agencian para beber de otras fuentes y no dejar pájaro con pluma volando sobre sus cabezas. Eso está muy bien, lo malo es cuando no hay reflejo de las fuentes a la hora de emitir materiales ya anunciados o desarrollados por otros órganos de prensa. Es este un peligroso fenómeno del que algunos deben despojarse.

Que no se diga otra cosa: cualquiera no puede ser un corresponsal. De modo que, ante estos imperativos, la Radio Cubana necesita en primer lugar y de manera urgente orquestar un Sistema de Superación Profesional, de postgrado y autosuperación para radio periodistas, en especial para los que asumen funciones como corresponsales. Este debe complementarse con otros instrumentos de superación que no son cursos, pero que sí tienen probada efectividad como los talleres y los seminarios técnico-profesionales, incluyendo elementos de gran exigencia actual como el periodismo digital, los conocimientos de la web y de su lenguaje.

Cuando uno analiza en frío los resultados cuantitativos de la labor de los corresponsales ésta denota poco empleo de los géneros periodísticos, en tanto devela una tendencia a decir de una manera elemental, sin contraste de fuentes ni otros elementos válidos para enriquecer los argumentos que entregamos a la audiencia. No se puede obviar la importancia que ejerce el área periodística, en especial los corresponsales y reporteros, que influyen en la actitud de las personas, con sus opiniones, reflexiones y debates como instrumentos transformadores, revolucionarios. Hay que cuidarse del  “no llegar o pasarse” con que nos retrató el insigne patriota dominicano Máximo Gómez, no se trata de eliminar la información periodística, sino de llevarla a niveles lógicos, adecuados.

Tender los hilos de la comunicación desde la capital hasta cada provincia, a modo de conciliación de los temas, y la consulta ante un posible “palo periodístico” deben ser una máxima en el trabajo de toda la radio, en especial de sus corresponsales,  sobre todo porque con mucha rapidez podemos convertir un hecho de determinada relevancia en una supernoticia.

Los corresponsales son siempre expertos reporteros, buscadores de noticia allí donde siempre no existen a disposición, por tanto son también los más responsabilizados con incrementar la presencia de la voz del pueblo, de los oyentes; mediante el intercambio medido, sopesado y positivo, desde posiciones revolucionarias.

En las emisoras del sistema radiofónico cubano se cuenta con los medios y recursos necesarios para hacer un mejor periodismo, profesión que desde su origen, siempre tuvo como norma esencial la revisión  antes de la publicación. Es necesario tener ciertas maneras de control y aseguramiento de los fines u objetivos mínimos que se persiguen con el trabajo desde uno u otro territorio, todo lo cual se relaciona con nuestro sistema de gestión de la calidad, a partir  de identificar los procesos de creación- producción de noticias y programas, así como implementar los requisitos de calidad y los puntos de control y monitoreo de los mismos.

La aptitud y la actitud periodísticas no se pueden imponer, pero sí hay que tener claro y así establecerlo, que el periodismo en todas sus variantes y facetas es un sacerdocio que se ejecuta las 24 horas del día, por lo tanto las acciones que deben ejecutar nuestros corresponsales deben ser definidas claramente, establecer el momento y el cómo hacerlas y distribuirlas en correspondencia con la capacidad, el cargo y la evaluación profesional de éstos.

Para hacer loable el reto actual de la Radio cubana de llegar a mayores audiencias es imprescindible consolidar una fluida y eficiente comunicación con los corresponsales en cada uno de sus territorios. Sin ese trabajo mancomunado no habrá calidad.

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