Engels genial y humilde

Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Renania, actual territorio alemán que en su época era territorio de la otrora Prusia. De origen diferente al de Marx, quien provenía de familia humilde y judía, Engels pertenecía a una familia burguesa protestante y heredó una vida empresarial. Ese detalle es significativo en su vida, pues la solvencia económica le hizo posible con sus recursos dar sustento al genio de Tréveris para desarrollar todo su pensamiento, algo que él mismo, con igual talento contribuyó a completar y enriquecer. Fue una amistad que se remontaba a 1844, año en que juntos publicaron La Sagrada Familia y, cuatro años después los Manuscritos Económicos y Filosóficos, y el Manifiesto Comunista.

Friedrich Engels fue el autor de una obra cardinal para la interpretación del marxismo; me refiero al Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado, libro que ahonda las raíces históricas de la división de las sociedades en clases. Es un ensayo histórico, económico y sociológico con un alcance que trasciende épocas anteriores y posteriores a su redacción. Junto a Marx unió la teoría con la práctica, por lo que paradójicamente siendo un empresario burgués, su conciencia de clase y militancia activa estuvieron del lado del proletariado. Esa misma experiencia fue, sin dudas, elemento forjador de pensamiento.

Correspondió a Engels concluir el tercer tomo de El Capital, obra cumbre de Marx, a partir de los manuscritos dejados por éste cuando le sorprendió la muerte, aunque no sobrevivió para escribir el cuarto y último tomo. Sumémosle el Anti Dühring y la Crítica al Programa de Gotha, entre muchos más.

Al hablar del Socialismo Científico generalmente se le califica como marxismo, y ello tal vez tienda a que se ignore la vida y obra de Engels, quien mostrando una amistad incondicional hacia Marx dio paso al genio y ocupó un segundo lugar. En honor a la verdad, la genialidad de Engels se equipara a la de su entrañable amigo: fue su mejor intérprete y enriqueció sus doctrinas con obras incluso posteriores a la muerte de Marx cuando las condiciones políticas, económicas y sociales europeas mostraban signos de cambio. Y si algo más se le puede atribuir a la grandeza de Engels, fue su humildad.

La genialidad de Engels fue tal al extremo de Lenin proclamar que… “no es posible comprender el marxismo ni es posible exponerlo coherentemente sin tener en cuenta todas las obras de Engels”. Para entenderlo en toda la universalidad y profundidad de su pensamiento, se precisa una lectura directa, no necesariamente de interpretación, porque las exégesis hechas a los clásicos a partir de manuales son enfocados desde una época y perspectiva, riesgo éste que puede mostrar incoherencias, tal vez sin proponérselo, a los postulados que se estudian.

De Marx a Engels, éste último de quien se celebra este año el aniversario 190 de su natalicio, el mundo ha cambiado mucho. Las condiciones, de cierta manera no son las mismas que hace más de un siglo, pero el género humano enfrenta desafíos parecidos a los de entonces. Es así que lo esencial propuesto en las teorías de ambos genios urge una relectura y adecuación a las nuevas condiciones históricas, algo a tener en cuenta, se compartan o no, parcial o totalmente, para edificar un mundo mejor.

Retomando a Martí cuando escribió acerca de la muerte de Marx, en su caso también Engels… “como se puso del lado de los débiles, merece honor”.

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