La Radio en Cienfuegos, Cuba y el mundo

Muchos descubrimientos resultaron necesarios en el campo de la electricidad hasta llegar a la Radio, pero en realidad su nacimiento data de 1873, año en el que el físico británico James Clerk Maxwell publicó su teoría sobre las ondas.

Ésta se refería, sobre todo, a las ondas de luz; quince años más tarde, el físico alemán Heinrich Hertz logró generar eléctricamente tales ondas, pues suministró una carga eléctrica a un condensador y a continuación le hizo un cortocircuito mediante un arco eléctrico.

Por grandes que fueran los avances de la radiotelegrafía -por ejemplo, en 1901 Guillermo Marconi desarrolló la comunicación transatlántica- nunca habría llegado ella a ser útil sin los avances de la electrónica.

Desde el punto de vista histórico, los desarrollos en el mundo de la Radio y de la electrónica, ocurrieron de forma simultánea.

Para detectar la presencia de la radiación electromagnética, Hertz utilizó un aro parecido a las antenas circulares.

En aquella época, el inventor David Edward Hughes había descubierto que un contacto entre una punta metálica y un trozo de carbón no conducía la corriente, pero sí hacía circular ondas electromagnéticas por el punto de contacto; éste se hacía conductor.

En 1879 Hughes demostró la recepción de señales de Radio procedentes de un emisor de chispas alejado un centenar de metros.

En dichos experimentos hizo circular una corriente de una célula voltaica a través de una válvula rellena de limaduras de zinc y plata, que se aglomeraban al ser bombardeadas con ondas de radio.

Este principio lo utilizó el físico británico Oliver Joseph Lodge en un dispositivo llamado cohesor, para detectar la presencia de ondas de radio.

El cohesor, una vez hecho conductor, se podía volver a hacer aislante golpeándolo y haciendo que se separasen las partículas. A partir de 1895 fue desarrollando y perfeccionando el cohesor y lo conectó a una forma primitiva de antena, con el extremo conectado a tierra.

Pero. en resumen, fue Nicolás Tesla, célebre inventor, nacido el 10 de julio de 1856 en Smiljan, Croacia (entonces en el Imperio Austríaco, en el seno de una familia serbia), quien verdaderamente es el creador de la Radio y no como se nos ha dicho hasta hoy que había sido el ingeniero electrotécnico italiano Guglielmo (Guillermo) Marconi, el que en realidad tuvo todo el basamento de su transmisión sin hilos por el trabajo de su predecesor.

Tesla demostró en detrimento de Thomas Edison la superioridad de la «corriente alterna» sobre la «corriente continua». El logró transmitir energía electromagnética sin cables, construyendo el primer radiotransmisor.

Por ello la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1943, reconoció a Nicolás Tesla como el verdadero inventor y padre de la radio. Así quedó resuelto otro lamentable olvido de la Historia y a favor de la verdad, razón para que en su honor se denomine «Tesla» a la unidad de medida del campo magnético en el Sistema Internacional de Unidades.

Justo también recordar que como reconocimiento a sus trabajos en el campo de la telegrafía sin hilos, en 1909 Marconi compartió el Premio Nóbel de Física con el alemán Karl Ferdinand Braun.

A lo largo de estos años se introdujeron diferentes mejoras técnicas. Para la sintonía se utilizaron circuitos resonantes dotados de inductancia y capacitancia. Las antenas se fueron perfeccionando, descubriéndose y aprovechándose sus propiedades direccionales.

Muy tempranamente se pensó en la posibilidad de utilizar la Radio como medio de comunicación de masas y ello se puso a prueba el 2 de noviembre de 1920, cuando la emisora KDKA de Pittsburg, retransmitió la elección del nuevo presidente estadounidense, Warren G. Harding; su mensaje de entonces fue escuchado por 1.000 personas.

En 1925 existían unas 600 emisoras repartidas por todo el mundo y en la década de los años 60 su número llegaba a las 10.000.

Emisoras vinculadas a importantes empresas de comunicación coexisten hoy con emisoras locales o comunitarias de mucho menor alcance, pero de gran resonancia allí donde actúan.

Ese diablillo de paso lento que evade el dolor; ese ente capaz de destruir castillos medievales: EL TIEMPO, no ha podido borrar la memoria.

En Cuba, desde el 22 de agosto de 1922, se escuchó por primera vez en nuestra capital la emisora 2LC del capitán *Luis Casas Romero, quien instaló la planta en su vivienda de La Habana y aunque, esa noche no fue propiamente una inauguración oficial, quedó inscrita como la primera emisión radial en la Isla Grande del archipiélago cubano.

A partir del 30 de agosto de 1923 ya hubo radio en Cienfuegos con fines de propaganda comercial, la segunda ciudad de Cuba que emprendía este camino. El primero de julio de 1936 nació en el primer piso del hotel La Unión, de esa ciudad, en un éter limpio con apenas algunos receptores en las casas de mejor posición, la pequeña emisora de 500 wats de salida «Radio Aceite Martí», gracias a los afanes de José Ramón Femenías y quien había pedido a Don Nicolás Castaño Capetillo, comprar los equipos transmisores.

Por quizás increíble coincidencia aquella y la sucesora que hoy lleva muy bien el nombre de Radio Ciudad del Mar, han sido agradables, simpáticas, comprensivas de los oyentes, amables, cariñosas, dando lo máximo que pueden, porque la familia es lo más importante.

Entre 1925 y 1933, Cuba ocupaba con 64 el cuarto lugar en el mundo en la posesión de estaciones de radio, superada por Estados Unidos (645), Canadá (400), y Rusia (105), dato que nos demuestra la prontitud de expansión del medio en la Isla, hecho del que no estuvo ajena la ciudad de Cienfuegos.

Al margen de las fechas doy por seguro que los cienfuegueros somos también pioneros en la radio de esta Isla Grande, como vía para la comunicación, cultura, el conocimiento y diario acontecer.

Cada primero de julio llegan las felicidades a los hombres y mujeres de la Radio sureña: en activo o jubilados, por haber cumplido otro año, -esta vez del 2012 los 76 julios-, al servicio de todos. Hoy, reitero, la Radio en Cuba y en Cienfuegos, siguen su quehacer al ritmo de la vida.

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