No se trata de tener más, sino de ser

En realidad, observamos que con la nueva tecnología de la información sólo están conectados a la Red un pequeño por ciento de los ciudadanos, sobre todo en los países subdesarrollados o llamados del tercer mundo.

Esto permite aseverar que ningún medio antes ha incomunicado a tantas personas por tan pocos. Recogemos y hacemos nuestras las palabras de Eduardo Galeano, cuando afirmó que «estamos ante un mundo sin alma; no hay pueblos, sino mercados; ciudadanos, sino consumidores; naciones sino empresas; relaciones humanas, sino competencias mercantiles”. Si la comunicación se reduce a tecnología y mercado estamos convirtiendo nuestras relaciones en puro intercambio comercial, alimentado la triste espiral del que más tiene más invierte para tener más. Las grandes empresas venden a los que tienen, los que carecen de poder adquisitivo, sencillamente no existen”.

Estos razonamientos que no dejan de encontrarse a lo largo de la historia de las comunicaciones hacen necesario que nos protejamos porque cada vez son más sofisticados los pensamientos que dieron origen a los medios comunitarios para defenderse de estas filosofías.

Surge, con mayor fuerza, la necesidad de encontrar respuestas a las inquietudes sociales no satisfechas en los medianos y grandes medios y ello dio comienzo a la aparición de pequeñas estaciones de radio, que respondían a las demandas de la comunidad, la cual en sus inicios tuvo muchos factores de estimulación, como algunas iglesias, asociaciones de vecinos, agricultores, incluso artistas quienes querían poner a disposición de la comunidad sus creaciones.

La radio comunitaria es un factor de acercamiento, un puente, un paso hacia el otro, no para que el otro se convierta en lo que se le propone, sino para que él pueda ser lo que es. No se trata de tener más, sino de ser, ésa es la verdadera misión de las radios comunitarias.

La radio en la comunidad debe postular el cambio, la promoción de valores, establecer los límites de conducta, participar con su público en la ratificación o rectificación de su modelo de comunicación, encontrar e incorporar sus necesidades de información, ser un vehículo de la recreación del barrio, interactuar con la escuela, la fábrica, los servicios.

No tendrá créditos una radio de la localidad o el barrio que aplique todo el conocimiento universal y no tome en cuenta las inquietudes de los vecinos, de los escolares, trabajadores y profesionales que constituyen su potencial de oyentes.

Recientemente un grupo de investigadores de una emisora cubana realizó una muestra en públicos jóvenes y el mayor consumo de los contenidos están relacionados con la música, pero al referirse a la información existe interés por la noticia, en tanto sea breve, precisa, sólo para saberse informado. Otros contenidos de cultura general serán atractivos para ellos por su singularidad, brevedad, lenguaje dialógico, por su interacción con el oyente. También expresan interesarse por los programas de participación y los dramatizados.

Una comparación entre la radio comunitaria de cualquier país y la nuestra apunta a, que aunque persiguen atender las necesidades de las comunidades, se diferencian en lo sistémico y los objetivos por definición, perfectibles como cualquier obra humana.

En las emisoras que no han logrado sembrar en el público su identidad, cuando diferentes señales que se reciben en un mismo lugar no alcanzan a tipificar su perfil diferenciador, los programas coincidentes en horarios, con contenidos iguales, como sucede con los informativos, que están casi todos en el horario de la mañana y reciben las noticias de las mismas fuentes; no habrá entonces opciones ni diversidad de contenidos que permita sea más abarcador el objetivo de informar, educar y recrear a los públicos.

Estas afirmaciones están basadas en monitoreos sistemáticos. Por ello creo en la necesidad de la distinción, la diferenciación, la búsqueda de recursos innovadores, escapar de los mimetismos de productos comunicativos, aunque sean altas las audiencias en una emisora y para otras no.

Se impone estudiar cada día con mayor rigor el comportamiento de los “dueños” de la información para no seguirle el juego de sus “verdades” y buscar otros puntos de vista que permitan informar a los públicos con mayor honestidad y claridad.

Otro aspecto a estudiar tiene que ver con los intereses de los públicos para lograr propuestas más cercanas a las aspiraciones y a sus necesidades. El problema y la solución a la vez, frente a la diversidad de gustos, están en la misma radio, el reto es encontrar cómo hacerle llegar un producto radiofónico que satisfaga a la mayor cantidad posible de esos oyentes.

Y para terminar quiero parafrasear a Eduardo Galeano para afirmar que la Radio: Debe informar a todos de todo, para que estén enterados de todo y no como expresa el autor uruguayo que hacen los medios capitalistas: “informan de todo, pero no nos enteramos de nada».

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