Se nos fue Cuca Rivero, la «profesora invisible» de generaciones de cubanos

Yo quiero evocar en este momento la primera imagen que tuve de Cuca, cuando llegué a su casa hace mas de 40 años y me sorprendió por encima de todo su alegría, su infinita curiosidad por la vida, su urgencia de ser un factor actuante y comprometido con la vida de su país.

Su pasión intransigente por la educación, por la inclusión del arte en la formación de cada niño, no solo de los dotados, sino de cada niño de este país.

Luchaba, investigaba en esos días para crear , un sistema originalísimo, a través de la radio, para la enseñanza generalizada, no solo de música, sino también de valores , cívicos, patrios, emocionales; y luchó tanto que logró casi sola, con un mínimo de recursos y colaboradores, una audiencia de mas de un millón de niños cubanos; sencillamente todos los niños escolarizados en la enseñanza primaria, lo que en Cuba ya significaba entonces, y sigue significando, exactamente, todos los niños, a los que trasmitió en programas radiales diarios y rebosantes de excelencia, simpatía y rigor, los principios básicos del canto y la infinita ilusión del arte musical.

“La profesora invisible” la llamaron a aquella voz cantarina que entraba a través de la radio a las aulas de cada escuela primaria de la nación por casi veinte años de labor humilde y fundadora.

Por este y numerosísimos méritos más, Cuca recibió en vida los más altos reconocimientos. Muy pocas , si es que alguna otra figuras del panorama cultural cubano, se alzaron merecidamente con tres Premios Nacionales.

El premio Nacional de Televisión (medio del que fue pionera y fundadora en el país); el Premio Nacional de Radio (por su inmensa y apasionada defensa del potencial pedagógico de ese medio, que ella supo aprovechar para la enseñanza de la música como nadie), y finalmente, el Premio Nacional de Música (por su infatigable accionar como músico activo, directora coral, investigadora y pedagoga) .

Juana Rivero Casteleiro nació en Candelaria un 24 de junio hace 99 años en el seno de una familia de profundas raíces y tradiciones pinareñas. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre esa ciudad y la vecina Guanajay, donde junto a las primeras letras pronto se hicieron evidentes las dos pasiones que marcarían su vida: APRENDER Y ENSEÑAR.

Mientras completaba su educación general, que le daría un título de Doctora en Farmacia, desarrolló sus notables aptitudes artísticas en la Sociedad Pro-Arte Musical y en el Conservatorio Municipal de La Habana, y tuvo el privilegio de contar con inolvidables profesores, como Clara Romero de Nicola y María Muñoz de Quevedo, de cuya prestigiosa Coral de La Habana formó parte entre 1946 y 1953, y de la que fue su última directora.

A partir de entonces, Cuca fundó diversas agrupaciones corales, entre ellas, la primera de la TV Cubana en 1953.

Dirigió ensembles corales para los prestigiosos escenarios de Montmartre y Sans Souci (donde colaboró con artistas de la talla de Alberto Alonso y compartió escenario con Edith Piaff y Sara Vaughan).

Participó en estrenos memorables como la última puesta de «Cecilia Valdés» junto a Gonzalo Roig. y el primer ( y hasta hoy único) montaje en Cuba del «Choros 10», de Heitor Villalobos, junto a Enrique González Mántici.

Fue fundadora y directora musical de la primera escuela creada por la Revolución, la Escuela de Instructores de Arte, y posteriormente asumió la dirección coral del Teatro Lírico Nacional, y, más tarde, las Asesorías Musicales del Ministerio de Educación y del ICRTV, cargo este que ostentó hasta el final de su larguísima y fructífera trayectoria laboral.

La lista de sus colaboradores y amigos es interminable, pero no puede dejar de mencionarse a Eduardo Saborit, Gonzalo Roig, Bola de Nieve, Adolfo Guzmán, María Cervantes, Esther Borja, Mario Romeu, Mirtha Aguirre, Gisela Hernández y Olga de Blanck.

La vida más de una vez intentó detenerla, pero nunca lo logró porque ella siempre se alzó con valor y altivez ante cada desencanto, ante cada obstáculo, ante cada dolor, con esa rara cualidad tan cubana que es el estoicismo entusiasta, de raíz martiana, que se crece ante las dificultades y prevalece, y permite que se cumpla la obra de la Vida.

Cuca Rivero nunca exigió reconocimiento alguno y entregó toda su vida y su talento a la pasión por el servicio a la cultura y la elevación espiritual de su pueblo.

Ahora si tuviéramos que elegir un solo momento, el más intenso, y apasionado de su vida, y sin temor a equivocarnos, por que ella misma se encargó de reafirmarlo muchas veces a lo largo de su larga vida, no dudaríamos en mencionar aquel inolvidable julio de 1961, en que al frente de un multitudinario coro de 600 voces campesinas, entrenadas por ella, se presentó ante el público habanero alzando los cantos primeros de la Revolución, simbolizando la justicia poética de la mayor utopía de nuestra Patria.

Pero sin dudas, el gran triunfo de su vida fue, y sigue siendo, la definitiva inserción de la Educación Musical en la Enseñanza General Primaria, por primera vez en un país del Tercer Mundo, Por ello merece y merecerá siempre un lugar de privilegio en nuestra historia cultural.

Los que como yo y muchos de ustedes tuvimos el privilegio de conocerla, fuimos testigos de su invencible alegría, su simpatía de auténtica criolla, y su pasión indeclinable por este país… Cuba, su música, sus raíces y sus niños fueron la pasión de su vida.

Inolvidable Cuca. Cuba te despide, con la gratitud de sus artistas y con el beso de todos sus niños…

A todos los que nos han acompañado en este duro momento, en nombre de nuestra familia, y en nombre de los que no pueden estar aquí con nosotros, pero están de corazón,

Muchas gracias.

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