Valió la pena vivir 85 años

Algunas de las joyas de la radiofonía nacional se encontraban allí: Marta Velasco, Georgina Almanza, Aurora Basnuevo y querubines también, de la talla de Mario Limonta, Iván Pérez Ramírez, Pedro Martínez Pírez, Néstor Santamarina, Manuel Andrés Mazorra… todos se unían, una vez más, para celebrar el cumpleaños del amigo, del compañero, del eterno Alberto Luberta Noy.

El también Premio Nacional de Radio y de Humorismo fue rodeado por las familias. La que siempre aguardó en casa y la que formó en Radio Progreso, como dijese Marta Velasco, para homenajear esos maravillosos 85 años de vida, en los que se ha dedicado a impartir amor y alegría.

Sonaba el bolero y todos reían. Algunos, con lágrimas de emoción, hablaban del padre, del amigo, del maestro. Alberto Luberta Martínez, uno de sus hijos, comentó que su progenitor era un ejemplo a seguir y pidió que durase muchos años más y que siempre esté ahí, para servir de referencia para todas las cosas de la vida, porque, y citando a Gardel, «85 años no es nada».

Cuando le pregunté a sus dos hijas sobre el significado de Luberta, no encontraron palabras. Las lágrimas brotaron de sus ojos, y de sus gargantas rasgadas salió: «él es un poderoso, nos guía, nos quiere, nos enseña, (…) es maravilloso».

Por el salón, Luberta caminaba con cuidado, sin importunar a los grandes, pidiendo permiso con respeto y buscando las palabras de ellos que sobre él me podían dar.

Con la voz ronca y paradigmática de «Sandalio el Bolao», Mario Limonta me dijo: «es el último de los grandes escritores humoristas de Cuba y trabajar con él durante 14 años para mí ha sido un honor y espero seguir trabajando otro tiempo bastante largo; sus libretos, su gracia criolla, su costumbrismo, su humor cubano (…) el pueblo de Cuba los necesita».

La Teté (Marta Velasco) de todas las noches por más de 40 años mencionó: «aparte de su talento es una persona muy noble, muy buena, muy comprensivo, muy compañero (…) él es de la familia de Radio Progreso, que somos nosotros».

Antonio Núñez Rodríguez lo llamó «el mártir cotidiano de la radio» por el récord de dirigir por más de cuatro décadas un programa radial, por demás, con salida diaria y dueño del corazón de millones de cubanos de todas las épocas.

En tanto, otro estelar del medio, Martínez Pírez expresó: «Luberta es un genio, una personalidad tremenda por eso estamos festejando su 85 cumpleaños todos los que somos un poquitico más jóvenes que él pero que lo admiramos mucho porque realmente él probó la capacidad de trabajar en la radio, amar la radio y hacer humor todos los días, cosa que es una verdadera hazaña».

El Premio Nacional de la Radio 2011, Iván Pérez, contaba cómo conoció y comenzó a trabajar con Luberta y de él solo reafirmó: «es admirable».

En un ambiente tan familiar, con solo algunos extraños como yo, y agazapado con los buenos recuerdos y la añorada música, el Maestro Alberto Luberta Noy, cuya alma pertenece a la radio cubana, dijo con sentidas palabras: «yo lo que más he hecho en mi vida, ha sido trabajar, (…) creo que mirando hacia atrás valió la pena vivir 85 años».

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