La crítica artística, oficina de inquisidor
La crítica artística, como cualidad intrínseca de todo criterio u opinión humana, incluye lo subjetivo, no puede evitar entrar en el terreno del gusto personal, estético, del crítico, por muy profesional que sea. Aunque evalúe ateniéndose a las técnicas o cánones establecidos, siempre dejar deslizar su punto de vista personal, que por supuesto, debe ejercer todo buen crítico porque ese es su sello, el estilo propio que lo distingue, y allí estará su gusto personal.
Esta subjetividad, que está presente también en el espectador, y en la vida diaria, hace que ciertas manifestaciones prácticas o costumbres, admiradas por la mayoría, tengan sus detractores. Así como que lo que todos condenan o repudian, cuente con algún defensor.


La discusión no debe ser un pleito para generar violencia o diferencias entre compañeros. La discusión es el campo para desarrollar ideas y energías positivas que eleven la calidad humana. Locutores, periodistas y actores realizan ejercicios sistemáticamente para mantener la capacidad profesional tal fueran atletas de alto rendimiento. La articulación y la interpretación son dos campos vitales en el desarrollo de las prácticas diarias.
Una cadena de hechos sucedidos en Washington vuelve a demostrar que los titulados grupos disidentes sembrados en Cuba son financiados abiertamente desde allí. Por ejemplo, la Casa Blanca les asignó 20 000 000 de dólares para el año fiscal 2008-2009, con destino a una denominada “asistencia a la democracia en Cuba”.