¡Cuidado! ¡Gato encerrado!

El simple enunciado del título lo dice todo,-o casi todo- y está muy claro: cuando usted oye tal exclamación de inmediato tiene la certidumbre de algo anormal que causará desde una simple molestia, hasta la inminencia de determinada crueldad que se ha mantenido en la oscuridad. Nosotros, en Cuba, muy bien lo sabemos, particularmente respecto a las medidas que Estados Unidos, históricamente, ha adoptado contra Cuba.

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No perdamos el rumbo

Decía ese gran hombre de la humanidad, nuestro querido Che Guevara que: “Hay que endurecerse sin perder la ternura” y que “todos los días la gente se arregla el pelo, ¿por qué no el corazón?”. Así decía, contraponiéndose a los que, de manera tan insidiosa, lo describían como un ser detestable; es decir, luchar sin perder nobleza y amor.

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