Madre, simiente y bendición

Eres corazón puro y modestia sin par. No esperas nada material, porque estás dispuesta al consuelo, a dar el más dulce de los besos, a la alerta oportuna. Son tan fuertes tu voluntad y entrega, que solo pides amor a cambio de nada.

Por eso, este homenaje no es para un día señalado, es la eterna gratitud a quien siembra, riega y cosecha las simientes de la esperanza y la sabiduría. En ti descansa el manantial de la vida, donde bebemos el agua cristalina de esa palabra única que es Madre, una bendición del universo.

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