«Ser parte de la radio rebelde fue una lección de vida»

A él le corresponde el privilegio de haber sido parte de quienes contribuyeron a formar lo que se denominó como “la gran Cadena de la Libertad”. Guido Salles Bolúa es uno de esos hombres que, en medio del combate, hicieron de la radio un arma.

65 años después, conversar con él es emprender un viaje por una historia desconocida para muchos, y que él cuenta con esa naturalidad de quién no reconoce en su vida más méritos que el de haber estado allí, en el lugar preciso, para cumplir con su deber.

Sus palabras construyen el testimonio, un relato contado en primera persona por un hombre que, sin proponérselo, se convirtió en protagonista de uno de los pasajes más interesantes y desconocidos de la historia patria.

A sus 84 años, así nos habla Guido…

«Cuando me incorporé a la Sierra Maestra ya la radio existía. En el II Frente comenzaba a crearse, y entonces se habló con todos los combatientes que eran técnicos de radio. Yo había estudiado radio y televisión por correspondencia y entonces me alisté.

«Tiempo después empezaron a llegar planticas de radio. Nosotros, entonces, cogimos la planta y el nombre que se le puso fue 8 IB. El II Frente era 8 SF, y todas las demás plantas empezaban también por 8, a nosotros nos tocó la 8 IB,  ‘Ocho indios bravos’».

«Así comenzamos a hacer prácticas. Nos montábamos a caballo y nos alejábamos a cuatro o cinco kilómetros para ver si se oía la planta. Para saber cómo se oía mejor.

«La primera instalación la hicimos en el mismo en Bayate, a unas dos cuadras de la Comandancia donde radicaba Efigenio Ameijeiras –la  planta pertenecía a la Columna 6 Juan Manuel Ameijeiras–, ahí hicimos la primera de la práctica.

«Con el tiempo, la planta comenzó a sentirse más lejos y ya nos conectamos entonces con la Sierra Maestra. E incluso nos comunicábamos con radioaficionados en Venezuela, o sea, que la planta tenía buena potencia, se oía bien.

«Cuando se impartían las orientaciones generales, tanto de la Comandancia de Fidel como de Raúl, nos poníamos en cadena y así todos podían escucharlas. Después nosotros mismos los transmitíamos los mensajes…».

Y, ¿durante el combate?

«Teníamos siempre un indicativo para la aviación porque había que cuidarse mucho de ella. Los aviones nos detectaban y podían bombardear la planta.

«Cuando se acercaban decíamos ‘8888’ y entonces apagamos la planta. Todas las plantas se apagaban en ese momento y después continuaban…».

Guido, 65 años después, ¿qué significa en su vida haber sido parte de Radio Rebelde y la gran Cadena de la Libertad?

«Para mí ha sido un orgullo haber trabajado allí, haber prestado un servicio y tratar con todos esos compañeros que nos conocimos en aquella ocasión, nos hicimos buenos compañeros, nos llevamos bien durante todos el tiempo en el trabajo.

«Nunca tuvimos divergencias y trabajábamos siempre en unión y tratando de hacer las cosas bien hechas a pesar de la juventud que teníamos y de la poca experiencia que teníamos en esa rama…

«(…) Si ser parte de la Revolución fue una lección, haber pertenecido a la radio rebelde fue una lección de vida…».

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