Julio Batista Delgado: periodista cabal

Desde muy joven, se revelan sus inquietudes artísticas. Su familia llega a La Habana en diciembre de 1950, procedente del Central Chaparra, hoy Jesús Menéndez, en la oriental provincia de Las Tunas. Según cuenta, el padre se había sacado una casa con la suscripción a una cooperativa que auspiciaban  la CMQ Radio, la emisora más importante de la época, la revista Bohemia y los periódicos Alerta, La Marina y El Mundo.

Por supuesto, la familia quería que Julio y su hermana estudiaran, por ello matricula en la Escuela Baldor en cuanto llega a la capital. Y como siempre le había gustado el ambiente artístico, también se acerca a este círculo tratando de estudiar alguna disciplina. De esta forma culmina sus estudios de bachiller, pero continúa estudiando arte dramático.

Julio Batista también surge de esa Escuela Municipal de Arte Dramático que en 1953, dirige Mario Rodríguez Alemán y de la cual salen muchos de los artistas cubanos.

Pero el mayor desarrollo en aquel momento, hablo de mediados de la década de los años cincuenta, lo logra como actor. Comienza a trabajar en el cuadro de comedias de Cadena Oriental de Radio.

¿Cómo y cuándo surge el narrador Julio Batista? Ya en 1956 trabaja también en Los Tres Villalobos. Sucede que la CMQ tiene un espacio que se llama El príncipe leopardo, una especie de traslado del Tamakún, el programa de Cadena Azul.  En esa época se graba en el Estudio 3 de CMQ, hoy de Radio Arte. Resulta  que un día, no llega Enrique de la Torre que era el narrador y el director le dice: “ Julio, tú vas a narrar hoy el espectáculo” y le entrega los libretos. Cinco minutos después se encuentra diciendo: “Ace, que se yo, que da la casa de no sé que cuanto, presenta El príncipe leopardo”.

A partir de ese momento el actor Santiago García Ortega lo recomienda en el Circuito Nacional Cubano. Allí comienza a narrar una novela que escribe nada más y nada menos que Sara Pascual. Desde ese instante comienza a tener alguna fama como buen narrador y lo contratan en Radio Progreso.

En 1960 su talento se pone al servicio de Radio Rebelde. Lo primero que hace en esta emisora es escribir un programa que se llama La Reforma Agraria en marcha.

Un día lo llama Violeta Casal, en ese momento directora de Radio Rebelde, y le dice: “Yo quiero que me escribas los editoriales de La voz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias”. Dentro de este programa introduce una serie de programas especiales que ya implican un poco este género que después se desarrolla en la radio: El documental, del cual es precursor y un maestro insuperable.

Fue la voz de más de doscientos Noticieros Latinoamericanos, realizados por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica entre 1960 y 1964.

Actualmente, mantiene el espacio Punto de vista, a través de Radio Progreso, un programa siempre esperado, en el que reflexiona sobre temas que repercuten en la sociedad cubana.

“En este espacio hago un balance de los temas. No es dar la noticia, ni repetir la información, se trata de esclarecer el problema. El buen periodista, como dijo Martí, no agita, ni exacerba los problemas. Eso sí, al que está delinquiendo sí debemos condenarlo. También tratamos de explicar a la opinión pública los avances que vamos teniendo en muchos frentes”.

Una constante en su obra: el pensamiento martiano. El proyecto Nuestro José Martí, es una vieja idea. En 1962 tiene ya el proyecto de hacer una obra que se llamara Habla José Martí, para difundir el ideario martiano. Pero en esa época no puede madurar la idea. En 1989, cuando sale al aire A primera hora, presenta la idea de hacer un espacio de cinco minutos con el ideario martiano, diario, para poder mostrar la integralidad del Apóstol, según sus palabras.

“El Martí que habla de la Patria, pero también desentraña al monstruo en su madriguera. Un Martí con todos los dolores, todos los problemas, pero a la vez al que le gustaban desde las hormigas hasta las nubes; el que era capaz de hablar de ciencia y decir que hay vida en otros mundos. Ese Martí integral que nosotros no tuvimos el privilegio de conocer” .

En silencio ha tenido que ser lleva su voz a todos los hogares a través de la televisión.” Esta serie de televisión, en 1979, la recuerdo con mucho cariño por el auge que tiene. El derecho de nacer, en 1948, hacía que en los cines se detuvieran las películas para pasar el audio del radio con esa obra. Pienso que igual pasa con En silencio…, salías el sábado por la noche y no encontrabas a nadie en la calle”.

Su nombre queda inscripto entre el selecto grupo de periodistas que brindan su colaboración en otras latitudes. Inaugura las transmisiones en español en Angola, en el año 1978 y colaboró con la radio sandinista, en Nicaragua.

En su andar de futuro Julio Batista se proyecta como hombre de la radio y de nuestros tiempos, cuando afirma: “No he pensado en jubilarme. Lo que quiero es enseñar, que se acerquen los nuevos realizadores a recibir los conocimientos que modestamente he cosechado y, por qué no, a retroalimentarme de esa sangre joven. Como hombre de la radio continuar poniendo un granito de arena en la construcción del futuro del país. El que siempre he mirado, a pesar de las noches negras, como un día brillante. Pienso que ello es posible, porque durante cuarenta años se ha sabido forjar una falange de inteligencia presidida por el amor al hombre, sin el cual la inteligencia no es más que azote y crimen”.

Y esa hoja de servicio a su pueblo… Ese andar de futuro de este artista, de este periodista, de este comunicador por excelencia, lo validan los honrosos reconocimientos que atesora, entre ellos: Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Premio Nacional de Periodismo José Martí y Premio Nacional de Radio por la obra de la vida, la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla Alejo Carpentier.

Julio Batista Delgado es de esos rostros, de esas voces que penetran en los hogares y en los corazones sin pedir permiso, día a día, para alegrarnos la vida, para forjar nuevos valores, para hacernos mejores. Por eso ostenta también el mayor de los reconocimientos: EL DE ESTE PUEBLO QUE LO ADMIRA Y QUIERE.

 

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